Y dura y dura...

15 diciembre, 2006 · 4 comentarios



Hoy he vuelto a pasearme por este blog y realmente me he dado cuenta del tiempo que hacía que no publicaba nada. Lo que antaño fue un blog más o menos activo se ha convertido en un blog abandonado, así que cualquier día me lo okupan.

Lo más grave no es el tiempo que llevaba sin publicar, sino que este tiempo se ha correspondido con el que llevaba sin salir a correr. Como consuelo me queda que por lo menos he sido coherente con las intenciones que tenía cuando cree este blog "contar las peripecias de mis carreras a pinrel". No carreras, no publicación. Coherencia al fin y al cabo.

Bueno, pues como ya habrá adivinado el inteligente presunto lector de estas líneas, he vuelto a salir a correr. Concretamente este miércoles al volver a casa y a pesar de lo intempestivo de la hora, a las 19:45 estaba en la calle de nuevo, vestido de bombero-torero y dispuesto a arrastrarme por esos mundos de Dios.

Llevaba varios días con un gusanillo dentro que me iba diciendo que debería volver a correr un día de estos, pero la verdad es que no me veía con ánimos. Entre que ahora oscurece prontísimo, que todavía tengo algunas molestias en los isquios de la pierna derecha y un elenco de excusas dignas de cualquier político cuando se le insta a que cumpla el programa electoral, pues no encontraba el momento oportuno.

También he de confesar que tenía un poco de miedo a volver a salir y que las molestias de la pierna dijeran "aquí estoy yo piltrafilla", bueno en el supuesto de que la pierna hablara, claro está. Igualmente la evidencia que mi nivel de forma actual no es muy bueno, por decirlo de alguna forma suave, y que la ausencia corredora me iba a pasar factura en forma de sufrimiento y agujetas, también me frenaba.

Pero el miércoles todo cambió, me sentía pletórico y decidido a "morir matando", metafóricamente claro. Durante todo el día estuve pensando que al regresar a casa me iba a dar un homenaje atlético y, misteriosamente, no hubo ninguna conjunción astral que lo impidiera.

Ni estoy acostumbrado a correr por la noche, ni tampoco las calles llenas de coches eran el mejor lugar para el reencuentro, pero tengo que decir que disfruté y mucho.

Las molestias de la pierna siguen ahí, pero no se convirtieron en dolor ni en las subidas, que ya es mucho. Al final tendré que ir al médico, pero de momento aguanto. Durante los 45' que estuve dándole a la suela, me sentí bien, aunque, como siempre, de menos a más. Empezando bastante flojete y mejorando al transcurrir de los minutos, aunque sin tirar cohetes.

Las agujetas de ayer y de hoy son ¡magníficas!. Que gustito sentirte con las piernas cansadas y con esa sensación de haber trabajado. En el fondo debo de ser algo masoca.

Bueno, pues hasta aquí la historia de la reentré y espero ir volviendo poco a poco por mis fueros.

No puedor, no puedor...

22 septiembre, 2006 · 2 comentarios

Martes

El martes por la tarde a pesar de que los compromisos familiares me tenían los horarios más apretados que la sección de oportunidades de El Corte Inglés el día de inicio de las rebajas, me vestí de bombero-torero y me dispuse a desgastar la suela de las zapas contra el todavía caliente asfalto.

A pesar de estar ya a mediados de septiembre, el calor era más que notorio y la humedad típica de estos lares no ayudaba mucho, la verdad. Así me dirigí al paseo fluvial del río Besós con el ánimo de correr durante unos 40 minutos, que eran de los que disponía, con una cierta calidad y al grito de "aquí ya se han acabao las mariconadas".

Con poco garbo, pues la cosa no está para tirar cohetes, me fui enfrentando a las primeras zancadas, esas en las que siempre me duele todo: la rodilla izquierda, el gemelo derecho y sobretodo la estrella de esta temporada... ¡¡los isquios de la pierna derecha!!.

Para presentar debidamente a la molestia estrella diré que desde la primera toma de contacto por el lejano mes de agosto en tierras cordobesas, he venido notando esa molestia en forma de pinchazo en la parte posterior del muslo derecho. Al principio no le presté mucha atención: "Esto va a ser un trozo de lechón indigesto", después le eché la culpa al chorizo y a las morcillas pero el dolorcillo no acababa de marcharse.

Ya de vuelta en casa y a pesar de haber dejado de consumir esos derivados porcinos presuntos causantes del mal, la molestia no se iba y la notaba incluso al andar. Tres aplicaciones de Feldene Gel bastaron para que desapareciese hasta que el martes regresó sin pedir permiso siquiera. Al parecer me ha tomado cariño, ciertamente no correspondido.

Haciéndome el despistado seguí trotando y cumpliendo más o menos con lo planeado. Los primeros 30 minutos, después del calentamiento pertinente, los hice a un ritmo un poco más vivo -casi parecía un corredor de nuevo, que no un corredor nuevo pues la edad no perdona- pero al emprender el regreso a casa, justo en una cuesta arriba que pasa por delante de un Hospital -¿sería una premonición?- el dolor dijo "aquí estoy yo piltrafila"y tuve que cambiar el trote cochinero por el paseo dominguero. Está claro que, sea lo que sea que le pase a la pata, le gustan las subidas lo mismo que a mí, o sea nada de nada.

Con este panorama, al acabar la cuesta arriba seguí trotando con un poco de cuidadín hasta recoger a la retoña en la puerta del cole. El dolor, al llegar al llano se volvió a mutar a molestia y sin más contratiempos pude supervisar los juegos infantiles de mi retoña en el parque.

Miércoles
El despertar del miércoles fue bastante típico, aunque al sueño y a los bostezos habituales se les añadió un cansancio muscular en las piernas que me hicieron creer que había entrenado "con intensidad", aunque quizás excesiva...

A lo largo del día esas molestias se fueron convirtiendo en agujetas y a partir de media mañana, los primeros pasos al levantarme de una silla eran parecidos a los de un pésimo imitador del admirado Chiquito de la Calzada. Esta mutación en los midiclorianos se mantuvo durante el resto del día, acompañado a veces de un gemido de "no puedor, no puedor..." que delataba mi penoso estado físico.

Por la noche recibí una llamada telefónica de mi Maestro Alfons y estuvimos comentado el cambio de fechas para la 1/2 M de Sant Cugat donde pretende que lo acompañe y que ahora parece ser que se celebrará el 29/10. Ya veremos si llego a esa movida con perspectivas de acabarla... antes de que acabe conmigo.

Jueves
Bastante recuperado pude retomar mis gráciles andares y ahora sólo ando como Chiquito a voluntad. Durante el día la mejoría siguió y hoy...

Viernes
La recuperación es prácticamente del 100% y ya estoy pensando en que mañana sábado, si los restos de Gordon no vienen a tocar las narices por el NE peninsular, voy a ver qué aspecto tiene el Paseo Marítimo de Badalona a El Masnou dándome unas carrerillas por el lugar, ya que desde este verano no lo visito, aunque en aquellas ocasiones la sombrilla, la tumbona y las bolsas que llevaba colgadas no me permitían correr mucho que digamos. Además las chanclas playeras tampoco hubieran ayudado mucho.

¡Ay!, que días veraniegos más añorados...

El retonno

15 septiembre, 2006 · 2 comentarios



Hace ya bastantes días que quería subir el telón de este humilde blog y empezar a explicar los episodios, unas veces graciosos, otras no tanto, que han ido sucediendo durante el ya casi olvidado verano, pero por unas cosas o por otras se ha ido retrasando hasta hoy en que, ¡¡por fin!!, el gran día del retonno con la pantalla blanca del blog que me reta a ser cubierta de letras, una tras otra.

Bueno, vamos a dejarnos de rollos y cursilerías y vamos a lo que vamos ¿no?.

Las vacaciones de verano me han sentado de maravilla. No me imaginaba que las necesitaba tanto hasta después de echarme unas cuantas siestas y seguir tan cansado como si no las hubiera echado. ¡Que memorables modorras de mediodía cuando, con la barriga bien llena buscaba el camino de la cama!. ¡Ay!

Como recuerdo de los buenos momentos estivales pasados, me he traido a casa un souvenir del cual no me separo ni un momento: 2 kilos de grasa abdominal fruto de mis escarceos con el cochinillo ibérico, los chorizos, los dulces artesanos y esas comidas "light" con las que nos ha obsequiado mi suegra con su mejor intención.

Para los que vivimos - o tal vez tendría que decir malvivimos - en una ciudad, es todo un acontecimiento ver lo bien que se vive y que se come en los pueblos. Bueno..., bien, bien, lo que se dice bien... Lo cierto es que tienen unos productos naturales que en las urbes no los vemos ni en pintura y mucho menos los catamos y que, año tras año sorprenden a mis papilas gustativas y transforman a mi apolínea figura.

Aparte de las comidas insensatas, las cervecitas furtivas y las siestas de "padrenuestro, pijama y orinal", el verano en lo deportivo ha supuesto un hallazgo sorprendente, pues he descubierto que mi sufrida cónyuja es capaz de ponerse las zapas y salir a trotar conmigo, al principio alternando correr y andar, pero al cuarto día ya manteniendo un más que admirable "trote cochinero", bien propio de las tierras cordobesas por donde transitábamos.

Ya de vuelta al domicilio familiar, la principal actividad deportiva ha consitido en recorrer centros comerciales para volver a llenar la nevera que se hallaba en un lamentable estado de olvido gastronómico. También he incluido en la rutian de entrenamiento el levantamiento de bolsas de patatas y demás frutas y verduras.

Un poco harto de esta abstinencia atlética, el pasado sábado me decidí a salir a correr, aunque temeroso de encontrarme con mi estado de forma real -nada que ver con la sangre azul- decidí salir solo y así no tener que pedir a nadie que me esperara.

Como temía, mi estado de forma, ya de por sí poco brillante, es lamentable. Mientras me arrastraba por el paseo fluvial del río Besós, bufando como una locomotora de vapor, iba maldiciendo en arameo a los cochinillos de pata negra y a la cerda de su madre, a los chorizos y a la cuerda que los ató...

Es evidente que la programación de una 1/2M para el próximo día 1 de octubre que había hecho mi Maestro Alfons, no es más que una quimera y deberá esperar a una mejor ocasión.

Para empezar a buscar esa forma física que tanto cuesta encontrar y tan poco perder - esto debe de ser algún tipo de maldición azteca- también he empezado a salir en bici por esas montañas a ver si detrás de algún matorral la encuentro, aunque me temo que voy a tardar un "ratito".

También en esto de la bici he reclutado para la causa a mi querida cónyuja y ya me ha acompañado alguna vez con su flamante bici en mis salidas montañeras con un resultado más que prometedor, casi amenazante diría yo, pues si en cuatro salidas que ha hecho lleva el ritmo que lleva, no tardaré mucho en tener que pedirle que me espere en las subidas. Tiempo al tiempo.

Punto y aparte

19 julio, 2006 · 2 comentarios

"CERRADO POR VACACIONES"

Ahora que las tan ansiadas vacaciones de verano ya están a la vuelta de la esquina y esta temporada va tocando a su fín, parece un momento tan bueno como otro cualquiera para hacer un mini-balance.

Quien me iba a decir a mí, allá por los últimos días de enero cuando inicié este blog para contar las experiencias derivadas de esta estrafalaria y extravagante idea de ponerme a correr, que completaría todos los retos que ya llevo en mi mochila de la experiencia.

Estos seis meses han dado para mucho y más teniendo en cuenta que yo no corría ni para coger el autobús y que la última vez que había corrido fue en la mili hace ya... uff, demasiados años.

Si a la vuelta de mi primer "entrenamiento" -entre muchísimas comillas- alguien me hubiera dicho que iba a correr una duatlón de montaña, un 10K y una carrera de montaña de 24K, además sin daños colaterales, pues sencillamente le habría tachado de loco.

Mis objetivos han sido modestos, pero creo que el objetivo principal se ha cubierto con creces. El ocasional lector de este humilde blog se preguntará ¿y cual es ese "objetivo principal"?. Bueno, pues no era otro que PASARLO BIEN y que tras participar en una carrera me sigan quedando ganas de volver calzarme las zapas y salir a correr.

Ahora me retiro a mis dominios vacacionales hasta que la actividad laboral me vuelva a reclamar y aunque me llevo las zapas y la ropa necesaria para salir a correr, supongo que "calor" y "madrugar" van a ser dos grandes enemigos que me van a "obligar" a descansar.

¡¡Bendito descanso!! que pienso aprovechar para cargar pilas de cara a un próximo año que se presenta cargadito de nuevos retos. De momento mi maestro Alfons ya tiene un calendario secreto con una 1/2M y varios 10K, pero por ahora prefiero no agobiarme y seguir a lo mio: playita, siesta, gazpacho, familia y risas.

Con las maletas preparadas para la huida estival sólo me queda colgarle al blog el cartel de "Cerrado por vacaciones" y despedirme hasta la vuelta deseando que las merecidas vacaciones os aprovechen tanto como merecéis.

Esa bestia llamada Bartolo

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La bestia vista desde la habitación del hotel.


Viendo la pinta que hacía el perfil impreso en el folleto de la VIII Marxa al Bartolo, ya se intuía que la cosita iba a estar difícil, incluso antes de conocer al señor Bartolo en persona.

Al aterrizar en Benicàssim el sábado por la mañana y ver la pinta que hacía Monsieur Bartolo en persona, se confirmaron mis peores sospechas. Menudo montañón que íbamos a subir, o no...

En el mismo hotel estábamos alojados mi tocayo Santi Palillo, Frasi (de club42195) y un servidor junto con nuestros respectivos acompañantes. Tras los saludos y presenataciones de rigor, nos dirigimos a darnos un bañito a la playa y desde allí seguimos comentando la amenazadora silueta de Mister Bartolo.

Durante la posterior comida nos lo pasamos bomba explicando cantidad de anécdotas y luego nos relajamos dentro de lo posible con una siesta.
Los tres presuntos atletas nos reunimos para ir al centro de Benicàssim a recoger la bolsa del corredor, los dorsales y chips. Allí tuvimos la oportunidad de conocer en persona a la mismísima Jungla y a muchos otros corredores de los que no recuerdo el nombre. Sobra decir que mi tocayo Palillo estaba en su salsa charlando con un montón de gente, pues parece que tiene un don especial para conocer a todo el mundo.

Yo, como buen novato en estas lides, miraba los toros desde la barrera atento a los comentarios de los más expertos. "He entrenado a tope y quiero hacer 2:30", "pues este año yo lo hago en menos de 3:00 como que me llamo Bartolo", "La parte más chunga, las Agulles", "Cuidado con la segunda bajada que tiene unas piedras criminales". En fin, que cada cual iba dando su opinión y yo pensaba "Pues yo me conformo con acabarla y yastá".

Me sorprendió muchísimo el acusado interés en las marcas de muchos de los corredores "populares", pues en el mountain bike esto no pasa tanto y la gente va a las pedaladas a participar y a acabarla.

Tras la cena y un pequeño paseito por el Paseo Marítimo, nos dirigimos al hotel para intentar descansar hasta las 6:00 del domingo, hora en que habíamos quedado los tres para desayunar.

Tal vez fuera la cerveza de la cena o tal vez la falta de presión, incluso me atrevería a decir que la inconsciencia sobre lo que nos esperaba, pero la cuestión es que fue llegar a la habitación y, tras preparar los bártulos del día siguiente, caer en brazos de Morfeo hasta el toque de diana del despertador.

Me vestí y me despedí de mi amada cónyuja que, todo sea dicho, tenía una mala premonición sobre la dureza de la prueba y mis más que dudosas aptitudes en esto de la carrera a pie. "Prométeme que si te encuentras mal te retirarás" me había reiterado en días anteriores y yo como buen y obediente esposo que soy lo había prometido aún a regañadientes. Evidentemente la cara que tenía al despedirme de ella era de bastante preocupación.

Tras desayunar con varios atletas más en el comedor del hotel nos dirigimos hacia la salida donde SP volvió a saludar a más corredores. Este tío tiene una cartera de conocidos inagotable.
Después de buscar a Jungla por todas partes sin encontrarla, al colocarnos en la salida, es ella la que nos encuentra y nos saluda. Nos deseamos suerte en la carrera y cuando miro el pulsómetro ya estoy a 140 ppm. y eso que quería correr sin presión. Un minuto de silencio y cañonazo de salida.

Como mi tocayo se había comprometido ante mi preocupada cónyuja a ser mi ángel de la guarda durante la carrera, soy yo el que marca el ritmo, que es el que me gusta cuando me enfrento a una prueba desconocida: CONSERVADOR. Así salimos trotando como podemos, adelantando a los andarines y siendo rebasados por los que corren de verdad.

Llegamos al primer estrechamiento en el túnel que pasa bajo la AP-7, con su consiguiente embotellamiento y luego seguimos trotando cuesta arriba. El desnivel no es acusado y todavía se puede correr bastante bien, así que despacito pero vamos avanzando.

Se acaba la pista ancha y encontramos el primer embotellamiento serio pues todos tenemos que pasar por una fila de a uno al incorporarnos a una senda estrechita. La verdad es que agradezco este parón y aprovecho para recuperar. En este tramo se alternan trozos por pista estrecha y otros más anchos, donde SP vuelve a saludar a muchos corredores. ¡Vaya relaciones públicas que está hecho!

Primer avituallamiento y todavía estoy entero. Me zampo un plátano, media naranja y me bebo dos o tres vasos de Isostar. Allí coincidimos con Josep, que pretende hacer 3:30 y que es la referencia que deberíamos seguir para llegar a la meta sanos y salvos. Así se lo comenta SP y salimos del avituallamiento andando durante un buen rato. ¿Así se supone que vamos a llegar en 3:30?. Confiando en la reconocida experiencia temporal de Josep me pongo a rueda y así llegamos hasta un curioso indicador del Camino de Santiago donde SP nos hace una foto.

200 metros más alante se acaba la pista ancha y empieza lo bueno pues el camino se convierte en una especie de aproximación al Everest que nos obliga a trepar y escalar por piedras y por un sendero estrechísimo y muy técnico. Aquí es impensable correr pues escalar corriendo yo creo que no sé.

Varias veces me giro a ver si vienen tras de mi SP y Josep y no veo a ninguno de los dos pero aquí es imposible pararse pues no hay espacio para ello, así que sigo hasta que tras mucho rato llego al segundo avituallamiento a escasos metros de las antenas que coronan la cima de Herr Bartolo.
Me bebo 4 ó 5 vasos de Isostar, me saco una espina que inexplicablemente había llegado hasta el dedo gordo de mi pie izquierdo, me zampo un plátano enterito y compruebo que ninguno de mis dos acompañantes llega por lo que me empiezo a preocupar.

Al ratito llega Josep y al preguntarle por mi tocayo me dice que lo ha dejado a más de un kilómetro acalambrado y que seguramente debería retirarse allí mismo. La noticia me deja bastante perplejo pues no me había parecido que la subida fuera para tanto ni que mi tocayo estuviera mal a pesar de sus ya consabidos achaques.

Sigo mirando por el camino que va trayendo corredores y SP sigue sin venir. Josep me dice que se marcha y que si lo acompaño a lo que respondo que me espero a ver lo que pasa con Santi.
Nos despedimos y empiezo a desandar el camino en busca del náufrago Bartolístico al que encuentro al cabo de un rato. Me dice que viene fundido con unos calambres que paqué. Le intento animar explicándole que el avituallamiento está allí mismo y andando llegamos en un plis plas.

Cuando llegamos le paso un plátano, se hidrata y buscamos a las chicas de la Cruz Roja, donde una amable voluntaria le da unas friegas en las piernas con Reflex crema. Allí también hay un corredor con los talones llenos de ampollas reventadas al que le están poniendo yodo. Cuando ya marchamos de la ambulancia llega Rafa, conocido de SP (como no) que también ha tenido un percance.

A pesar de que Josep me había dicho que ya empezaba la bajada y que no había que subir hasta las antenas, la carretera sube y vaya que si sube para disgusto de mi maltrecho angel de la guarda. Suerte que es un repecho corto aunque empinado y enseguida empieza la bajada por una fabulosa pista ancha que me hace pensar en mi bicicleta querida pues la pista es perfecta para una bajada de esas que me gustan a mí.
A ratos andando (los más) y a ratos corriendo (los menos) vamos bajando hasta que llegamos a la carretera y al tercer avituallamiento. Allí le pregunto a una amable señora y me indica que estamos en el kilómetro 18. Bueno, ya falta menos.

Un pequeño enlace por carretera y empieza otro camino que, en un primer momento es un sendero llano y que, poco a poco, se va convirtiendo en una sucesión de piedras y escalones para poder superar un gran desnivel.
Tal y como veo el camino me doy cuenta de que SP las va a pasar canutas. Decido no agobiarle y dejarle que vaya a su ritmo así que tiro para adelante a buen ritmo. Durante el rato que comparto camino con otros dos corredores veo que debo estar más fuerte de lo que creo pues van con la lengua fuera y resoplando mientras yo voy bastante bien. Evidentemente los adelanto y llego arriba del todo como si tal cosa. Viendo el principio de la bajada me giro y grito "Venga Santi que ya empieza la bajada". Me responde el silencio por lo que deduzco que la cosita está fatal y que el tocayo está listo de papeles.

Me asomo al caminillo que lleva hasta la cumbre y poco a poco van subiendo corredores bufando. Viendo que SP no llega tomo asiento en una piedra. Al cabo del rato llega el corredor que en el avituallamiento 2 estaba siendo atendido de dos ampollas reventadas, le pregunto por "el niño del Reflex" y me dice que estaba sentado en una piedra descansando lo cual confirma mis sospechas de que las está pasando canutas.

Al rato aparece con la cara blanca como la pared y con una botella de agua en la mano que, al parecer otros corredores le habían dejado viendo la mala cara que hacía.

Descansamos un poquito y empezamos a bajar por una zona que ya nos habían advertido que estaba llena de piedras sueltas. La bajada es muy pesada pues tiene una inclinación impresionante y con las piedras sueltas se hace muy complicado bajar y los pies me empiezan a molestar.

Cuando llevamos muuuuucho rato bajando veo el cartel del kilómetro 20 por lo que empiezo a dudar que el tercer avituallamiento estuviera en el 18. Sea como sea ya se empieza a ver el avituallamiento extra de agua abajo entre campos de naranjos.

Penosamente conseguimos llegar abajo y nos hinchamos, sobre todo yo, de agua para el último tramo que debería ser llano hasta la playa pero todavía está lleno de obstáculos por saltar y caminos llenos de piedras que torturan a nuestros ya maltrechos pies.

Pretendíamos correr al llegar al llano pero la realidad es que SP parece una central eléctrica de los calambrazos que tiene en las piernas, así que seguimos andando hasta que llegamos a una valla que rodea un camping y que ya nos lleva hasta el Paseo Marítimo tras cruzar la carretera de entrada a Benicàssim. Los Policías Locales que cortan el tráfico para que podamos pasar nos dicen que nos quedan 400 metros hasta la llegada, así que corremos esa distancia, bueno, más que correr trotamos como buenamente podemos.

¡¡Por fin!!, ya se ve el arco de la meta y vemos a Pepi saltando loca de contenta al vernos llegar. Nos chocamos las manos sin dejar de correr y nos damos las gracias mutuamente por los momentos compartidos. ¡¡Qué bonito!!
A pesar de llegar a las tantas, los asistentes nos aplauden y la organización dice nuestros nombres por la megafonía "Santi & Santi, calamares asociados".

Nos dan bebida isotónica y nos cambian los chips por sendos diplomas. Pepi muy amablemente me deja su móvil por el que llamo a mi cónyuja y le digo que he llegado sano y salvo. Como estoy muerto de hambre me zampo un par de bocatas que amablemente me ofrecen mientras SP se tumba en un césped y Pepi le da un masajito.

Mientras nos dirigimos al coche vemos a Josep que ya está duchadito y limpito, nos saluda y quedamos para vernos en la comida posterior.

Podría explicar también cómo nos dimos un bañito en la piscina del hotel y nos quedamos como nuevos, bueno, nuevos, nuevos, lo que se dice nuevos... no, pero en buen estado de conservación.
También podría explicar lo bien que lo pasamos en la comida que organizó Jungla en Les Barraques (Felicidades a la anfitriona por su buen hacer, si señor...), con un montón de corredores más y que personalmente disfruté, pero casi que mejor lo dejo para otro día.

He tardado una semana en redactar esta crónica y con esa perspectiva que dan los 7 días de margen, creo que he empezado a asimilar esta prueba, con una organización magnífica y con un recorrido muy exigente pero por un entorno natural privilegiado y que creo que todos deberíamos de recorrerlo por lo menos una vez. ¡¡Hey, que he dicho por lo menos!!.




Terrible siesta post carrera y post comida en la playa de Benicàssim

Aki stamos

06 julio, 2006 · 2 comentarios


A pesar de lo que pueda parecer o de lo que algunos puedan llegar a pensar, todos estos días de semiausencia no los he pasado entrenando, aunque ya me gustaría.

Para los peor pensados también les aclararé que tampoco he estado permanentemente encerrado en casa sin atreverme a salir por miedo a lo que se me viene encima, aunque seguramente sería lo más sensato dados los calores que corren en este mes de julio que nos estamos tragando como podemos.

Tampoco es que mis midiclorianos hayan mutado a alguna variante antibloggera, que ya sería noticia dado mi evidente simplismo sanguíneo y que me hayan impedido escribir mis tonterías de siempre, no, que tampoco es eso.

La explicación está en un sprint hacia las vacaciones que ya me hubiera gustado ser Carl Lewis en sus mejores tiempos para hacer en menos de 10 segundos, con un mogollón de cargas laborales, familiares, atléticas, ciclistas y de otros tipos que tampoco vienen al caso, pero que me tienen alejado del teclado sin poderlo remediar.

En lo referente a la actividad atlética, que es el life motive de este humilde blog, pues sigue como siempre en lo esencial: Piltrafilleando por esos caminos de Dios y últimamente por esas montañas de Dios, pues estamos a cuatro días, sí cuatro, y yo con estos pelos, para la VIII Marcha al Bartolo.

Tengo que tener cuidado con lo que digo pues al igual que en el famoso anuncio de colchones donde tras pronunciar una palabra todos caen dormidos, cuando oigo la palabra mágica "Bartolo", me dan unas ganas de esconderme que paqué.

Entrenamientos lo que se dice entrenamientos, alguno potentillo ha habido con el Maestro Alfons y con mi "bródel" aunque menos de lo que debería.

Cómo será la cosa que para "darme ánimos" mi amadísima cónyuja de vez en cuando me pregunta con su dulce voz "¿Con lo que has entrenado como piensas correr tú 24 kilómetros el domingo?" y la verdad es que razón no le falta a la pobre, pues algunas sesiones más no me hubieran venido nada pero que nada mal.

Acabo de mirar la lista de inscritos en la web de maratoimitja y ya salgo con el 829. ¡¡A por ellos, oéeeeeeee!!

Tengo que agradecer a todos los que participáis de esta mi humilde historia y que habitualmente visitáis este blog, el apoyo que me brindáis y esos ánimos que estoy recibiendo. La verdad es que voy a necesitar esos ánimos y algunos más.

A los que participáis también en el Bartolo, sólo puedo decir que ya estoy deseando que llegue el fin de semana para conoceros en persona.

También estoy deseando que llegue el domingo, aunque se positivamente que me arrepentiré 1500 veces o más durante el recorrido con la típica pregunta de "¿Pero qué co*ones hago yo aquí sudando y sufriendo en vez de estar en la playita?", pero los que somos masocas creo que no tenemos arreglo, ¿verdad?
Prometo crónica de esas de la "muelte"

Allá vamos...

19 junio, 2006 · 3 comentarios


Después de andar unos cuantos días como loco buscando alojamiento para el fin de semana de la subida al Bartolo, con resultados negativos, todo sea dicho, al final la solución estaba más cerca de lo que pensaba, como suele pasar casi siempre.

Ahora se dice: "todo está en Internet". Así, que siguiendo los consejos de mi tocayo Santi Palillo y gracias a que la neurona me empezó a funcionar de forma inopinada, me dió por buscar en atrapalo.com y, voilà, apareció la habitación que tanto había estado buscando y para más inri en el mismo hotel que el susodicho tocayo.

Solventado el nada trivial tema del alojamiento, ahora sólo me falta entrenar un poco más que las fechas están encima y estoy más verde que un pepino antes de echarlo en la ensalada. Supongo que, conforme se vaya acercando el día D, me empezarán a entrar las urgencias y me lo tomaré más en serio, aunque quizás es que no me lo quiero tomar en serio.

Tal vez lo que quiero es pasar un fin de semana fuera de casa, con la familia, conocer en persona a un montón de amigos virtuales, echar unas risas y luego disfrutar del ambiente de la carrera, del paisaje, de la montaña y sus olores y dejar la presión de la competición para otro día que me venga más de gusto.

Quizás es que ya huelo las vacaciones y no me apetece meter más presión que la de acabar la prueba y divertirme todo lo que pueda.

Tal vez el objetivo sea ese y no todo lo demás pero, por si acaso, esta tarde voy a entrenar.

Creo que hoy el día ha amanecido filosófico...

¡Uy, cómo está esto!

08 junio, 2006 · 1 comentarios



¡Buff!, ¿Por dónde empiezo?
La verdad es que tengo el blog hecho unos zorros, con unos hierbajos de unas dimensiones más que considerables. ¡Esto parece la selva!
Espero que con esta pedazo de máquina de cortar el césped, igualita que la de mi admirado Forrest Gump, el trabajo me sea más llevadero y pueda acabar con el abandono en un periquete.

Los motivos de que esto se haya puesto así de malas hierbas y de telarañas no son otros que un cúmulo de circunstancias laborales y familiares que me han tenido más ocupado de la cuenta, aunque en esta época del año acostumbra a pasarme esto. ¿Será alguna alergia primaveral?

Aunque para lo que sí que he tenido tiempo ha sido para ir entrenando con más o menos asiduidad. He ido alternando bicicleta con carrera a pie y creo que la cosa no va mal, pues yo me veo más en forma que nunca.

En la última marcha ciclista que participé (la Cabrerés) acabé de los primeros y estuve todo el tiempo adelantando gente. Además me pareció más llevadero que otros años.

También en mis entrenamientos de runner me veo con más fondo.
Algunos días he salido a correr acompañado de la retoña con su bicicleta.
Aunque es una manera un poco extraña de correr, pues debo ir pendiente de ella, le he encontrado gusto a eso compartir ese tiempo juntos.

Para muestra, una tarde de hace un par de sábados decidimos ir a dar un paseo en bici/corriendo. Así salimos de casa con la intención de ir hasta el paseo fluvial del río Besós, pero al llegar allí nos fuimos animando y acabamos en el recinto del Fórum, donde la retoña se lo pasó en grande en un parque muy chulo que hay allí.
Entre ir y volver fueron casi 15 kms y algunos de ellos fueron a un ritmo bastante alto, pues cuando la moza pone un piñón pequeño en llano me lleva con la lengua fuera y casi no puedo seguirle el ritmo.

Aparte de estos episodios paterno-filiales que tanto me gustan y emocionan, también he salido a correr solo y con mi hermano, el cual no hay manera de convencer para que me acompañe al Bartolo, pero ya se sabe que más copula el burro por pesado que por guapo, así que como se descuide lo inscribo y me lo llevo, je, je.

El que lleva una temporadita un poco perdido es mi Maestro Alfons, que entre unos fines de semana que no está aquí y dos pequeñas intervenciones quirúrgicas en menos de un mes, está un poco fuera de juego. Suerte que está hecho un campeón y seguro que enseguida se recupera y vuelve a las andadas.

A ver, a ver..., creo que de momento no me dejo nada...¿no?
¡Ah, si! Casi se me olvida.
Resulta que este domingo me depilé las piernas. Pues vaya novedad dirán algunos y sobre todo algunas. Vaya gay dirán la mayoría.
La novedad está en el hecho de que es mi primera vez y las anécdotas han sido de lo más graciosas. Me ha recordado a la primera vez que me afeité la barba hace ya algunos lustros.

No es que me haya vuelto metrosexual a mi edad, o tal vez sí, no sé, pero ya hacía algún tiempo que me venía rondando por la cabeza la idea y desde el último revolcón bicicletero con rascada en la rodilla incluida me acabé de animar.

Recordando que el verano pasado me pegué dos buenas natas montando en bici con daños colaterales de consideración en ambas espinillas, me ha venido nuevamente a la cabeza la fatiguita que pasé para afeitarme los pelos adyacentes a las heridas y para evitarlo me he adelantado a las más que previsibles natas de este año.

No puedo alabar en este caso a mi cónyuja pues solamente me ha recomendado que vaya a que me hagan la cera (¡¡y un webo!!, con lo que eso tiene que doler), pues el resto de métodos son un rollo.

La verdad es que el método del barbero de Sevilla deja bastante que desear, así que seguiremos investigando con otros métodos, o igual doy por finalizada esta faceta y me dejo otra vez las melenas.

Mientras me decido, sigo con los preparativos para el Bartolo. Hoy, de momento, no he podido conseguir alojamiento pero lo sigo intentando.

Ahora voy a ver si consigo cargarme todos estos hierbajos...

Pues va a ser que...¡¡NO!!

18 mayo, 2006 · 2 comentarios





Lo que no puede, no puede ser y además es imposible.

Muchas veces me hubiera gustado estar en dos sitios diferentes al mismo tiempo y no me refiero a eso de estar en la luna de Valencia mientras estás en cualquier reunión de esas tan interesantes, por ejemplo, que eso está al alcance de cualquier piltrafilla.

Me estoy refiriendo a estar físicamente en dos sitios a la vez.
Ya sé que esta aspiración no es exclusiva mía y que a muchos nos gustaría tener esta habilidad. ¿A quién no le gustaría estar en el trabajo y estar entrenando a la vez? ¿O entrenando y durmiendo a la vez?. ¡Qué gozada!.
Incluso los señores de Hollywood han llevado este tema al cine, con más o menos acierto, pues ya se sabe que esto va a gustos.

He buscado afanosamente en Google a ver si encontraba alguna rutina de entrenamientos que me permita estar aquí y allá a la vez pero no he sido capaz de encontrar nada y eso que en el Google se encuentra de todo, pues nada, que no lo he encontrado.

¿Y a que viene este afán por el don de la ubicuidad? Bueno, realmente, cada mañana cuando suena el despertador me gustaría tener esta cualidad divina, pero después de tomar el café matutino se me pasa un poco.

La urgencia por encontrar una solución a ese problemilla de no poder duplicarse viene por la concurrencia de día y hora de dos eventos a los que obligatoriamente tenía que ir.

Desde hace un año mi retoña está entrenando para participar en la Mini-Cabrerès, que es algo así como la versión infantil de una de las más famosas marchas de bicicleta de montaña que se celebran en España.

Así para su sexto cumpleaños pidió como regalo una flamante bicicleta. "Pero que sea muntanbaic como la tuya, ¿eh, papa?". Sobra decir que el padre de la criatura removió cielo y tierra hasta encontrar una preciosa muntanbaic acorde con lo que la situación requería.


La muntanbaic a escala de la retoña

Los Reyes Magos también participaron del ambientillo trayendo expresamente desde Oriente y a lomos de un camello, un culotte para que las tiernas posaderas sufrieran lo mínimo posible con el trajín de los baches.

Conforme el día D se ha ido aproximando, han aumentado los entrenamientos e incluso un día hemos ido a la montaña con revolcón y arañazos en las rodillas incluidos, pero en ningún momento el interés de la retoña ha disminuido ni un ápice. Aquí quiero puntualizar que no he tenido la intención de forzar la situación ante el miedo a un posible rechazo por su parte. Prefiero que la lluvia fina vaya calando a que un chaparrón se transforme en riada y mande todo a tomar porsaco.

Por otro lado cuando mi Maestro Alfons me propuso participar en la duatlón, la única condición que me puso mi cónyuja fue que no se solapara con la movida bicicletera de la retoña. Sobra decir que yo tampoco estaba dispuesto a faltar a mi palabra y desilusionar a mi niña, pero por si acaso ya me habían marcado el terreno peligroso que no debía pisar.

Bueno, pues después de comprobar que la salida del duatlón era bastante tarde y que debía de ir de una punta a la otra de la provincia de Barcelona, he tenido que rendirme a la evidencia de que no tengo tiempo de ir a Vilanova i la Geltrú y después ir a L'Esquirol con mi niña. En realidad tiempo si que tengo de ir a un sitio y luego al otro. De lo que no tengo tiempo es de HACER LA DUATLÓN en Vilanova y llegar a tiempo a L'Esquirol.

Ante esta realidad no podía tomar otra determinación que anular la participación en la duatlón y dejarlo para mejor ocasión.

Como soy un poco chapado a la antigua, me da nosequé faltar a mi palabra y donde dije digo, digo Diego, así que he estado bastante disgustado por tener que decirle a Alfons que, va a ser que no. Lo que no me esperaba es que él también tuviera problemillas y que se estuviera replanteando su participación. Esto me ha quitado un peso bastante importante de encima, pues me hubiera sabido muy mal dejarlo colgado.

Es evidente que las cosas hay que planificarlas con un poco más de tiempo y orden, o se corre el riesgo de que salga un churro, como ha sido el caso.

Ante esta situación, he vuelto a la planificación original, pues ya se sabe que lo mejor es dejar que las cosas sigan su ritmo, y he hecho la inscripción para participar en la Cabrerés el domingo 21, donde estaremos si no pasa nada, más solo que la una pero con el ánimo de participar en una fiesta impresionante.

Sin perdón.

12 mayo, 2006 · 3 comentarios



Érase una vez que se era un apacible Piltrafilla que estaba descansando sentado tranquilamente en el sofá de su humilde morada junto con su cónyuja y su retoña.

No era una tarde muy diferente de otra tarde cualquiera y nada hacía presagiar los acontecimientos que se iban a producir en breve. En el televisor los tertulianos de un programa de telebasura se esforzaban en hacerse oir por encima de sus contertulios, pero en casa del Piltrafilla nadie les prestaba atención.

En la calle corría un viento bastante desapacible y quizás por eso, la familia del Piltrafilla, a pesar de los esfuerzos de los tertulianos televisivos, estaba refugiada en la lectura en el calor del hogar.

De pronto, sin previo aviso y sin motivo aparente, el teléfono sonó y al otro lado de la línea apareció la voz del Maestro Alfons con su característico saludo: "¿Cómo estamos Chiquitín?".

Pudiera parecer al lector no experimentado en cuentos y relatos piltrafilleros, que ese saludo así, sin más, resulta de lo más inofensivo, pero nuestro Piltrafilla ya estaba escarmentado y enseguida se puso en guardia con todas las luces de alarma encendidas.

Sería demasiado largo explicar con todo lujo de detalles la conversación entera, más que nada porque no hubo nada lujoso en los detalles, pero resumiendo fue algo así:
-"Bien, aquí en casa"

-"Oye que mi mujer ha hecho planes para el día 21 y no podré ir a hacer la Carrera de Collserola y como tú tampoco tienes claro lo de ir a la Cabrerés solo, pues he pensado que podríamos ir a hacer la Duatlón de Vilanova i la Geltrú el día 20".

-"¿¿Cómo dices?? (risas...) ¿Una duatlón el día 20? Si llevo un montón de días sin entrenar nada. ¿Pero tú ya sabes lo que estás diciendo?. Venga, que no está el horno para bollos...

-"Que sí hombre, que sí, que sólo son 4 kilómetros el primer sector y otros 4 kilómetros el tercer sector. Que eso lo haces tú con la gorra. Además no me irás a abandonar ¿no?, que me da palo ir solo."

Nuestro Piltrafilla intenta otra táctica de escaqueo a pesar del ataque a la fibra sensible:
-"Oye ¿pero tú no tenías un amiguete que te iba a acompañar a la duatlón?"

-"Bueno, más que un amiguete es uno que conozco pero prefiero que vayamos juntos. Ya sabes, ¡Shrek y Asno en otra trepidante aventura!. Además seguro que tu cónyuja no te pone ningún problema ¿verdad?"

Ante este ataque frontal bajo la línea de flotación, nuestro Piltrafilla hizo un último y desesperado intento:
-"Espera que se lo pregunto."

La cónyuja de nuestro Piltrafilla que había asistido atenta y sonriente a la conversación telefónica, con un leve movimiento asertivo firmó la sentencia para nuestro protagonista.
-"Oye, que vale, que voy contigo. Estarás contento ¿no?"

-"Pues sí. El lunes hacemos la inscripción. ¡¡Yuppi!!, Shrek y Asno de nuevo juntos"

Sobra decir que la tranquila tarde de nuestro Piltrafilla acabó aquí, dando pie a una vorágine de acontecimientos: mirar la web de la prueba, empezar el duro y largo pero inexorable proceso de mentalización, hacer la lista mental del material necesario, planificar las sesiones de entrenamiento en los días (escasísimos días me atrevería a decir) que faltan para la prueba, etc.

Lo que acabará pasando al final de esta historia está todavía por escribir y sólo el tiempo nos lo dirá, pero sirva este relato como muestra de que el movimiento pendular del columpio no tiene fin y que para salir del punto más bajo cualquier momento es bueno. Un empujon en la espalda y estamos de nuevo en la brecha...

En el columpio

09 mayo, 2006 · 4 comentarios




Esto de estar en el columpio es la leche.
Mientras estás arriba todo es fantástico, la vista es espléndida y todo es maravilloso, pero ¡ay amigo!... cuando el columpio está abajo, la cosa ya se ve más chunga, todo es oscuridad y no llega ni el menor rayo de sol y lo que es peor, parece que nunca vaya a llegar.

Supongo que cualquiera que lea esto se siente plenamente identificado pues todos, en algún momento, seguro que hemos tenido un columpio en nuestra vida, ¿verdad?.
Bueno, pues últimamente mi columpio se mueve a una velocidad de vértigo alternando temporadas de relajación, con tiempo para dedicar a mi familia, para salir a correr, para montar en bicicleta, para ir al gimnasio..., con temporadas llenas de todo tipo de obligaciones que no me dejan tiempo ni para rascarme, incluso durante el fin de semana.
Puestos a suponer, también supongo que es evidente que ahora mismo me encuentro en la posición menos favorecida de este movimiento pendular y de ahí mi lamentoso post de hoy.
Como no hay que mal que mil años dure (bruto, que eran cien años), me animo imaginando mi columpio a punto de volver a tomar impulso y subir parriba, porque el calendario avanza y los días no tienen compasión de este pobre piltrafilla que en menos que canta un gallo se va a meter en otro fregado de tres pares.
El tema está todavía un poco verde, pero si acaba cuajando ya explicaré la historia al completo que tiene miga.

Mientras tanto sigo esperando ese empujón que haga a mi columpio volar de nuevo.

Que la Fuerza te acompañe

02 mayo, 2006 · 7 comentarios

A pesar de estas celebraciones obreras del 1 de Mayo, mis midiclorianos han vuelto al trabajo y se han dejado de reivindicaciones laborales.
No se pueden quejar, pues la anterior semana ya se la habían tomado de fiesta anticipada, sumiéndome en una modorra (que no Gomorra) que me tenía un poco preocupadillo.

Esto de tener el nivel de midiclorianos por los suelos me ha ido bien para fortalecer los lazos familiares al aumentar las horas que normalmente les dedico. También me ha ayudado a descansar el cuerpo, que no la mente que ya se empezaba a inquietar "Eh, tu, Piltrafilla. ¿Qué haces que no entrenas?. A ver si ahora vas a perder la forma, con lo que cuesta ganarla.
- Mire usted señora mente, que es que tengo los midiclorianos de puente y paso de entrenar".

Por suerte la Fuerza ha vuelto a fluir en mí y las sesiones de entrenamiento de esta semana han vuelto a ser lo que solían ser: nada del otro jueves, pero por lo menos he salido a entrenar y he tenido buenas sensaciones.
He podido alternar sesiones de entrenamiento corriendo y sesiones en bicicleta a lo largo de la semana sin cascar en el intento.

¿Quién me iba a decir a mí que iba a poder correr 1:15 h sin tenerme que parar para quitarme las colillas de la lengua? Yo desde luego no daba ni un duro, o tres céntimos de euro, por mí.
Aún así, parece que este tiempo de entreno lo voy teniendo más o menos controlado y, si no hay novedad, esta semana algun entrenamiento será un poco más largo y a ver qué pasa.

Además de mis carreras, ahora estoy un poco más centrado en la BTT de cara al día 21 de este mes que se celebra una de las mayores marchas/concentraciones de España: LA CABRERÉS

4000 bikers, 8000 ruedas de tacos y un ambientazo "im prezionante" para recorrer los 60 kilómetros que este año nos ha preparado la organización. Esperemos que este año, al igual que el pasado no haya demasiado barro, o los 60 kilómetros sufrirán una mutación y se multiplicarán por 2. De todas maneras, haya barro o no, allí iremos a disfrutar, a sudar, a gritar y a reir.
Ya lo dijo el Maestro Yoda (no confundir con mi Maestro Alfons, Yoda es de los dos el más guapo)
"Mucho que aprender todavía tienes mi joven padawan"

Volumen

24 abril, 2006 · 7 comentarios

Después de unos días de vacaciones eminentemente ciclistas, he vuelto a las andadas, o mejor dicho, a las carreras, con el ánimo dispuesto a afrontar nuevos retos.

Mi Maestro Alfons es el encargado de ponerme la zanahoria delante del hocico logrando que, como buen burro que soy, siga persiguiéndola sin darme cuenta de que una cosa es perseguirla y otra bien distinta es alcanzarla.

Hace ya algún tiempo fabriqué un calendario al que, sin devanarme mucho los sesos, llamé "Calendario de los Piltrafillas" y donde mi Maestro y yo mismo hemos ido apuntando los diferentes eventos deportivos, tanto de carreras como de marchas ciclistas, que más nos apetecen realizar, a fin de ir consensuando los que haremos y los que no.

Después de la Cursa de Bombers, este calendario ha tenido un brote de eventos como si de acné primaveral se tratara: carreras de 10K, 1/2 M, han salido de la nada y se han plantado en los días que más oportunos les ha parecido. Mucho me temo que Alfons ha tenido algo que ver en todo esto, el muy ladino...
Debe ser que, viendo que no casqué en mi primer 10K, se ha creído que esto es jauja y ha debido de confundirme con un corredor de verdad al igual que le pasó al ingenioso hidalgo con los molinos de viento.

Aunque ahora me esté quejando, la verdad es que yo entro al trapo como un Vitorino de los buenos, sin que me enseñen demasiado la muleta y tardo poco en apuntarme a los bombardeos que haya, al grito de "si hay que ir se va". Debo ser de buena ganadería.

Con este panorama que se avecina, no me queda más remedio que ponerme las pilas y entrenar para esa epidemia de eventos que plagan nuestro calendario.
De momento ya he empezado a alargar las salidas y a intentar meter más volumen, aunque no creo que sea cuestión de decibelios sino de gónadas esto de ponerse a entrenar con dos pares... de narices.

El viernes, a trote cochinero, volví a retomar mis carreritas por el Paseo Marítimo. Pretendía no acelerarme y disfrutar del paisaje, volver a tener buenas sensaciones y testear las rodillas que son mi talón de Aquiles.
Con estas directrices me puse manos a la obra, bueno, fueron pies a la obra y empecé a correr. La tarde estaba nublada pero la temperatura era muy buena y el mar estaba hecho una piscina sin una ola.
Así, sin nada destacable seguí corriendo hasta que al llegar a la estación de Renfe de Montgat Norte, cuando me faltaban unos 10 metros para llegar, una muchacha de muy buen ver que estaba colocándose unos auriculares -supongo que se estaba ajustando el volumen- empezó a correr justo delante mío.
He de confesar que repentinamente perdí el interés por la playa, la arena, los surfistas -¡¡que no había surfistas, que no había ni olas!!- y por todo lo que me rodeaba. No puedo decir que perdiera totalmente la conciencia de mi alrededor pero la verdad es que perdí el interés por casi todo.

La referida compañera de actividad deportiva iba justamente a la misma velocidad que yo con lo que mantuvimos una distancia de unos 5 metros de forma estable durante 1 kilómetro más o menos hasta que se detuvo dando por terminada su carrera.
Quiero pensar que el hecho de que se detuviera se debió al cansancio y no a que notara mi mirada clavada en la nuca... o donde fuera, aunque es bien sabido que las mujeres tienen muchas más capacidades que los hombres y no me extrañaría que la hubiera notado.

Allí se quedó, con la melena morena al viento mientras yo me alejaba hacia mi destino. No me giré a mirarle la cara por vergüenza torera, pero puedo afirmar que tomé buena nota de la matrícula y de su volumen.

Comparado con este episodio, el resto de la salida no tiene el más mínimo interés.
Sólo añadir que las sensaciones fueron buenas, que las rodillas no se quejaron demasiado y que creo que no he perdido la forma en estos días de inactividad.

Sigo teniendo el Bartolo en mente, así que tendré que dejarme de matrículas y entrenar con el volumen a tope si quiero que deje de ser una utopía y se convierta en algo más real.

Cambio de tercio

20 abril, 2006 · 3 comentarios

Después de muchos días sin tocar la bicicleta, esta Semana Santa me he desquitado a base de bien.

Martes, jueves, viernes, domingo y lunes. Salidas en Collserola, Llívia, Francia, Montseny y Badalona.

Explicado así recuerda a uno de esos magníficos tours que en una semana te llevan a recorrer todas las capitales europeas, pero a diferencia de esos tours, aquí si que todo ha sido magnífico.

He podido reencontrarme con viejas sensaciones y disfrutar con la compañía de viejos compañeros de rutas, conocer nuevos colegas y nuevos paisajes. He llenado mis pulmones de aire puro y mi retina de imágenes inolvidables y de colores primaverales ya casi olvidados tras el largo invierno.

Muchos urbanitas con las agendas llenas de obligaciones y acostumbrados al corre-corre diario, tenemos la necesidad de aprovechar los días de vacaciones. Esto significa muchas veces seguir con el ritmo habitual, pero cambiando de sitio.

Definitivamente, creo que he aprovechado estos días compartiendo más horas con mi familia y amigos, procurando no tener prisa para nada, o casi, y haciendo una de las actividades que más me gustan: montar en BTT.

Ya de vuelta a la rutina laboral diaria, mi Maestro Alfons me tiene preparada una agenda atlética para los próximos meses, donde empiezan a aparecer algunas pruebas de mayor distancia. Ya he visto alguna 1/2 M, que prefiero no tomarme muy a pecho todavía.

De momento esta semana vuelvo a mis sesiones de entrenamiento para ir cogiendo el ritmo de nuevo tras este parón, pero con la moral por las nubes y con ganas de volver a correr. Creo que es un signo de que he descansado lo más importante, el coco.

Esto tiene buena pinta.

¡Ah! Si alguien se atreve con la crónica bicicletera puede verla aquí.

Este año ni de broma

09 abril, 2006 · 4 comentarios


Parece que fue ayer cuando empecé a correr. Bueno, ayer, ayer, lo que se dice ayer, no, pero repasando este blog -que para eso lo inicié- he confirmado que hace exáctamente 65 días salí por primera vez a correr en esta llamémosle "tardía etapa atlética".

Tras esos 65 días, hoy he tenido mi primer examen de runner, corriendo la Cursa de Bombers y creo que los resultados son esperanzadores.

Pero vayamos por el principio:
Esta mañana no ha hecho falta que el despertador sonara para tener que levantarme. Con tiempo más que de sobras he desayunado, me he vestido con ropa de correr, he terminado de preparar la bolsa de mano y me he despedido de la cónyuja. "Pásatelo muy bien" me ha deseado entre sueños, pero no sé porqué tenía la impresión de que no iba a disfrutar mucho hoy.

He cogido el metro que por ser domingo ha tardado muchísimo y tras un trasbordo y unas cuantas estaciones, he llegado a la parada de Barceloneta.

En el vagón había cuatro personas con una ropa y unas zapatillas "áltamente sospechosas" de participar también en la carrera.
En otras circunstancias quizás los hubiera llamado "competidores" o tal vez "compañeros", pero hoy yo no iba a competir con nadie y ni mucho menos me consideraba a la altura como corredor de cualquiera de ellos, pues aparentaban una veteranía en estos menesteres de la que todavía estoy muy lejos.

Al salir del metro la calle es una clamor de gente, muchos con la camiseta-dorsal de la prueba y otros con diversos ropajes de carácter deportivo.
Embobado con el ambiente y con el despliegue de medios de todo tipo, atravieso la línea de salida y me dirijo hasta donde he quedado con mi Maestro Alfons. Son las 8:45 y se supone que a esta hora nos hemos de encontrar pero, de momento, no está.

Me siento tranquilamente en un escalón al borde de una estatua ecuestre a esperar a mi maestro, pero éste no aparece.
Conforme la hora avanza, lo que era un grupito de personas empieza a convertirse en una concentración respetable y ya no puedo estar seguro de que nos encontraremos.

A las 9:10 saco el teléfono móvil y marco su número para ver dónde se encuentra ya que considero el retardo excesivo, pero tras bastantes tonos de llamada, me responde la mujer de Alfons. Me comenta que ha salido de casa con tiempo de sobras pero que no se ha llevado el móvil. Sí, ya veo que no ha traido el móvil, seguramente en casa le servirá mejor que llevándolo encima. Será...

Cuando estoy a punto de abandonar la búsqueda del Alfons Perdido, oigo su grito de guerra: ¡¡¡Chiquitíiiin!!! y al girarme veo que lo tengo justo detrás. El muy canalla ya se ha cambiado de ropa, ha ido al guardarropa a dejar la bolsa y me mira con cara de no haber roto un plato, mientras yo debo tener cara seria pues enseguida se disculpa diciéndome que al no verme había decidido ir por faena.

La espera no tiene importancia ahora que ya estamos juntos. No me imagino tener que debutar sin la compañía de mi Maestro y sus sabios consejos.

Dejamos mi ropa en el guardarropa y empezamos a calentar después de una visita obligada y casi urgente al WC. Durante el calentamiento acabamos de concretar la "táctica de carrera", hacemos unos estiramientos y para la línea de salida que esto está a tope de gente y vamos a salir los últimos.

Como en un concierto de los Rolling Stones parecemos sardinas en lata esperando la salida. Me acuerdo de mi amigo FJ Linares al recordar cómo me describió esta escena hace algún tiempo: "olor a Reflex, gente saltando y gritando y las pulsaciones por las nubes a pesar de estar quieto"

Van dando la salida de los cajones "de los que corren" hasta que nos toca a la plebe y empezamos a andar poco a poco. "Jo, parece que el ritmo va a ser tranquilo pero así no llegamos ni mañana" pienso para mis adentros, aunque al acercarnos a las alfombras la gente ya empieza a correr.

Pongo en marcha el crono y ¡¡comienza la carrera!!.
Pensé que me pasaría la gente por encima pero resulta que soy yo el que va adelantando a mucha gente y eso que quería empezar tranquilo. Es difícil pasar pues no hay sitio y tengo que ir buscando huecos.

Primer kilómetro en 5:11. Estoy bien, miro el pulsómetro y voy por las nubes, pero ni voy asfixiado ni mucho menos, así que paso de él y tiro palante. Pienso en cronometrar cada kilómetro y después de trastear un poco el pulsómetro consigo poner el crono de vueltas en marcha. Cosas del directo.

Subimos por la Avenida Parelelo y todavía sigo adelantando a mucha gente. Aquí dejo la calzada central y me meto por el carril bici que está bastante menos lleno y puedo correr más a gusto.
Segundo kilómetro en 5:00.

Giramos por la Calle Entenza y no sé cómo choco con un torpedo de la pradera que cruza la calle entre los corredores. No lo veo aparecer y cuando lo tengo encima sólo me da tiempo a girar un poco el cuerpo y darle con el hombro. Es un chaval de unos 20 años y por la evidente diferencia de peso, envergadura y velocidad, tras chocar conmigo sale rebotado y casi se cae al suelo.
Antes de que me de tiempo a decir nada, todos los corredores empiezan a gritarle y a recriminarle su acto. He tardado 2 kiómetros y pico en darme cuenta que formo parte de "la manada", no porque no me hubieran aceptado antes, sino porque estaba demasiado ocupado mirándome a mí mismo como para pensar que somos un conjunto donde nos preocupamos los unos de los otros.

Esta sensación de "manada" ya la había tenido en mis marchas en BTT, pero no se me había ocurrido que en el running también pasaría lo mismo y es una sensación reconfortante.

Tercer kilómetro en 5:06.
Ya en la Gran Vía se ensancha el recorrido y puedo correr a gusto sin tener que ir pensando por donde adelantar.

Cuarto kilómetro en 5:00.
Voy con las pulsaciones por las nubes. Nada que ver con la "táctica de carrera" que habíamos planeado con mi Maestro, pero como me encuentro bien decido que voy a crear y utilizar la "táctica El Lute: camina o revienta", que consiste en pasar del pulsómetro y dejarme llevar por las sensaciones y cuando reviente ya bajaré el ritmo. Táctica rudimentaria donde las haya pero es que estoy verde en esto de las tácticas. Tendré que estudiar más.

Avituallamiento líquido y paso de coger nada, estoy acostumbrado a correr una hora sin beber, tampoco hace mucho calor y la camiseta Nike Sphere es una pasada. El color es un poco cantón pero hace su labor de mantenerte seco a la perfección.

Quinto kilómetro en 4:56. Jo, ya era hora de bajar de 5:00 min/km, porque así no voy a poder bajar de 50 minutos.

La marca del sexto kilómetro no la veo. Quizás voy ciego, pero ya han pasado más de 5 minutos y no veo la marca. Por un momento pienso que me ha dado una pájara y he bajado el ritmo sin darme cuenta, pero veo que voy a ritmo así que sigo palante.

Por fin veo la marca del kilómetro 7 y llego en 9:42. Bueno, este ritmo me gusta más y ya sólo quedan 3 kilómetros "de nada".

Veo la liebre de 55 bastante delante mío y alucino. Pero si voy en 5:00 min/km ¿cómo va a ir delante mío?. Como soy un piltrafilla tardo un poco en darme cuenta de que la liebre lleva un tiempo diferente al mío porque yo voy cronometrando el tiempo neto y es algo diferente del tiempo total. De todas formas me marco como objetivo alcanzarla.

Octavo kilómetro en 4:54 y todavía no he petado.
Alcanzo a la liebre de 55 justo en la bajada de Via Laietana y aprovecho para apretar un poco, aunque me da miedo vaciarme del todo y petar antes de llegar a la meta.

Noveno kilómetro en 4:46. Ahora si que ya llego, esto ya no se me escapa. Final de Via Laietana y los últimos metros hasta la llegada.

Hay cantidad de gente animando y eso acaba de darme alas, veo la meta y aprieto lo que puedo. Me acuerdo de las cámaras de la llegada y me coloco en el centro para salir "guapo".

Por fin atravieso la meta. He llegado y creo que en menos de los 50 minutos que me había marcado como objetivo. Con la emoción se me olvida parar el crono y hasta pasados unos segundos no me doy cuenta. ¡Menuda empanada.!

Recojo mi bolsa de avituallamiento y me bebo el Gatorade mientras voy al encuentro de mi Maestro, comentamos la carrera, nos felicitamos de haber acabado y nos despedimos hasta el martes que haremos una salida en bici.

Llamo a la cónyuja para decirle que todavía no es viuda y me felicita como si hubiera ganado. Si es que es más buena...

Ya esta tarde salen las clasificaciones y veo mi tiempo neto: 49:29. No estoy muy de acuerdo con la clasificación por puestos que han hecho pues han tomado como criterio el tiempo absoluto y evidentemente no es nada objetivo a mi entender beneficiando a los que han salido delante.

Mi Maestro Alfons ha hecho un tiempo de 44:52. Está hecho un campeón.

Por la tarde hablamos por teléfono y llegamos a la conclusión de que podríamos haber corrido más, pues no estamos excesivamente cansados. Estamos de acuerdo que eso de tener que correr desde tan atrás e ir adelantando tantos corredores nos ha penalizado bastante, aunque con mis 65 días de antigüedad como runner la verdad es que me doy por muy satisfecho.

Creo que la experiencia ha sido muy positiva pues jamás me había visto en medio de semejante follón.
Ahora a mirar el calendario y a marcar nuevos objetivos. El primero adelgazarme un par de kilos. :-)

Mal estudiante.

06 abril, 2006 · 5 comentarios


En mis tiempos de estudiante, nunca he sido de esos que llevan todo preparado y sabido con mucha anticipación. Más bien he sido del otro grupo, de los que lo dejaban todo para el último día, última hora, último minuto.
A pesar de esto los objetivos académicos se fueron cumpliendo dignamente, aunque con algún que otro tropezón sin mayor importancia.

Cuando empecé en esto de dar zancadas nunca pensé que debería examinarme de nada o por lo menos nunca me avisaron de que tendría deberes por hacer. Aun así ya vamos a por el segundo examen.
El primero lo aprobé justito. Fue de aquellos de 4,75 que al final, misteriosamente, se convierten en un 5 por gracia divina.
Como no quiero que me quede para septiembre, me propuse aplicarme un poco más y sacar mejores "notas" en la próxima evaluación.
He intentado ser un alumno aplicado y hacer todos los deberes que mi Maestro me ha mandado en estas semanas, aunque estas últimas semanas me he saltado algunas lecciones a la torera y en otras no he leido bien el enunciado y me he ido por los cerros de Úbeda.

Hablando de cerros, eso es lo que me pasó el domingo, que a pesar de que no me tocaba para nada ir a la montaña, debo de tener alguna mutación genética cabruna (con U) que hace que el monte me atraiga como un imán y allí que me presenté para correr por esos caminos que ahora con la primavera, están maravillosos.

No es que en el paseo marítimo con este tiempecito primaveral se esté mal ni mucho menos, pero es que en domingo, con el sol y el calor que empieza a hacer ya, no hay quien pare de la cantidad de gente que se congrega allí. Además eso de correr al lado de la arena tiene sus inconvenientes aunque algunos no se lo crean. Con estos días de sol, la playa se llena de "distracciones" y ni estás por lo que tienes que estar, bajas el ritmo para mirar el "paisaje" y además el índice de accidentes de todo tipo aumenta muchísimo. De las manchas de baba en la camiseta no hablo.

Con este panorama me decidí a cambiar playa por montaña y pegarme un Farquaad de "no te menées", por la temible "subida del depósito" y continuando hasta la torre de vigilancia "BRAVO".
Este domingo había más ciclistas que nunca así que no quiero imaginarme cómo estaría la playa...
La subida la hice a buen paso ante las miradas de sorpresa de mis colegas ciclistas cuando les adelantaba y todavía tenía aliento para saludarles mientras que ellos me respondían con un simple movimiento de cabeza.
Evidentemente no es que yo me haya mutado en un corredor expléndido, a la vista está que no, sino que la dichosa subida es empinada de narices y tenerla que subir tirando de entre 12 y 15 kilos de bici, pues no es nada fácil. De hecho yo mismo tardé meses en poder subirla en bici cuando me iniciaba.

La bajada la hice por una trialera que está llena de madroños y que cuando dan su fruto tiñen el suelo de rojo. Bonita y complicada bajada llena de piedras, rocas y suelo arenoso que provoca peligrosos resbalones. Aquí he de resaltar mis zapatillas de montaña.
El mes pasado, en un outlet de Nike, encontre de super-rebajas unas zapatillas de trail y no pude resistir la tentación, pues por 40 € pensé que aunque fuera para ir a comprar el pan ya estaban bien. Así me agencié unas zapas de trail con Goretex XCR, suspensión Air Zoom y hasta ahora sólo las había utilizado para entrenar en tierra con Alfons pero en un terreno sin mayores complicaciones.
El domingo las llevé a su medio natural y se comportaron como unas campeonas. Ni un resbalón, ni un amago de torcedura de pie, ni una piedra que se clave en la planta del pie. ¡¡Qué diferencia con mis Asics de "carretera"!!, que las pobres hacen lo que pueden en montaña. Si es que a cada cual lo suyo.

De momento sigo impaciente esperando el examen del domingo. Ya me gustaría a mi que fuera tipo test, pero me da que va a ser de desarrollar.

Encuentros en la tercera fase

26 marzo, 2006 · 4 comentarios



Habitualmente me gusta contar mis historias por orden cronológico.
No es ni mejor ni peor que cualquier otra forma de ordenar los acontecimientos, pero a mí me gusta hacerlo así.
Aún así, voy a empezar mi relato por el acontecimiento más reciente que ha sido mi "visita" al Maratón de Barcelona de hoy mismo.

Como tenía previsto, esta mañana, a pesar de la sesión de cena-cine-copas de anoche, me he levantado a una hora prudencial, me he vestido de ciclista y tras desayunar me he acercado al Forum a ver a los participantes de la carrera.
Por el camino iba recordando el dorsal de Santi Palillo (2828) y con un poco de ansiedad por si podría verlo hoy.

Era consciente de que entre tantos partipantes, sin conocer su cara ni complexión física, sólo a través del número del dorsal iba a ser una tarea francamente difícil, pero lo iba a intentar.
Llego a la mismísima puerta del Fórum y me coloco en primera fila.

Pasan muchísimos corredores, jóvenes, no tan jóvenes, hombres, mujeres, con camisetas escritas en alemán, en francés, en inglés, sin camiseta. "La leche, si que viene gente de lejos" pienso para mí.
No hay mucho público, pero hay una mujer que aplaude y anima más que todos los que estamos allí.

Yo me concentro en mi tarea de hoy: buscar el dorsal 2828.
Al poco de estar allí pasa la liebre de las 3 horas con un pelotón donde me es imposible distinguier todos los dorsales.

Sigo mirando y veo al dorsal 2826, al 2927, al 2626, al 2830, al 2832... Me estoy volviendo tonto. Me coge complejo de lector de código de barras y scop sigue sin aparecer. Empiezo a pensar que seguro que ya ha pasado y no lo he visto. Me relajo un poco y empiezo a aplaudir y animar a los atletas.

Viene la liebre de 3:30 y justo al pasar a mi lado una ráfaga de viento hace que se le enganche la cinta del globo en mi cuello y se rompe, la cinta no mi cuello, y el globo se va a hacer puñetas por el cielo de Barcelona. La liebre me mira como si yo lo hubiero roto queriendo. Me encojo de hombros mientras se aleja corriendo, supongo que acordándose de alguna parte de mi familia. "Oiga que ha sido sin querer".

Cuando ya había perdido toda esperanza, veo el dorsal que tanto estaba esperando. Lo leo 3 veces para asegurarme y justo cuando pasa a mi lado le grito tal y como le había advertido "¡¡¡¡PALILLOOOOOO!!!!" pero ni siquiera me mira.
Por un momento me quedo bastante parado pensando que igual me he equivocado, pero veo que sobre la espalda de su camiseta lleva el escudo del Club Paris, por lo que no hay duda de que es el mismísimo Santi Palillo en persona.

Arranco con la bici tras él y, aprovechando que es cuesta arriba, le doy alcance. Ahora lo llamo por su nombre, me mira y me saluda. Chocamos la mano y le pregunto por la pierna. La respuesta es bastante negativa. Me dice que está bastante mal y que además le duele el pie.
¡Vaya con las extremidades díscolas!.

Le ofrezco un trago de agua de mi bidón mientras lo sitúo un poco explicándole el recorrido que le falta.

Me quedo muy sorprendido cuando me suelta dos frases que me dejan la sangre helada:
-"Tanto entrenamiento para nada". Refiriéndose a su pierna.
-"¿Para nada?"- le respondo. "Estás ya en el kilómetro 30" y le suelto un "Deu n'hi do" sin pensar que eso le debe sonar a chino mandarín.
-"Me han dicho que lo queda ya es llano. Menos mal, porque como encuentre una parada del metro me meto"- Segunda frase hielasangre.
-"Lo siento pero no hay ninguna parada de metro cerca"- Le miento como un bellaco para que se lo quite de la cabeza, aún sabiendo que las hay y que mi mentira iba a ser descubierta enseguida.

Volvemos a chocar las manos, le deseo suerte y lo dejo con su camino hacia la gloria, pasando por el purgatorio.

Realmente ha sido una experiencia magnífica, poder saludar en persona al admirado tocayo y quedar impresionado al ver el esfuerzo que estaba haciendo.

Escribo estas líneas y todavía no sé si ha logrado llegar a meta aunque algo me dice que sí que lo ha conseguido. Acabo de mirar la web de la organización y todavía no están los resultados colgados. Llevan 36 minutos de retraso.
Después de 5 minutos mirando la general, he encontrado su dorsal y ha llegado con 3:58:05 y amb un parell de collons. Seguramente no ha visto las paradas del metro.
Me alegro muchísimo por él. Después de tanto esfuerzo se merece haber podido acabar.

Después de esta historia, mi entrenamiento del sábado queda un poco en segundo plano.
Como estaba previsto me reuní con mi Maestro Alfons para entrenar juntos. Esta vez por el paseo marítimo de Badalona. El día era radiante y la temperatura agradable a pesar de la temprana hora (8:00 AM). Me recibió mi Maestro con un "no te preocupes que no te voy a dar ninguna tunda", signo de que el muy ladino está atento a lo que escribo en este blog. Un saludo desde aquí Mestre.

El entrenamiento fue mejor de lo que podía esperar después de varios días sin dar ni golpe, atléticamente hablando.

Hicimos 12 kms en 1:01:00, que vuelve a convertirse en mi mayor distancia recorrida y en el mejor promedio de todos los tiempos, que no está mal teniendo en cuenta que el viernes por la tarde me había metido entre pecho y espalda 46 kms de BTT, aunque al final Alfons me tuvo que reconocer que sí, que me había dado una tunda.

Seguimos en la brecha de cara a la próxima carrera, con más motivación todavía si cabe y con las imágenes de la maratón grabadas a fuego en mi cerebro.

Liadillo

24 marzo, 2006 · 1 comentarios



Hay un dicho popular que compara la acumulación de quehaceres con las tiras de una sandalia romana y más concretamente con la pierna que dicha sandalia abraza.
Esta semana entre reuniones laborales, visitas programadas al médico y demás historias, me he sentido como la susodicha pierna del romano.

Ya sólo quedan dos semanas para la Cursa de Bombers y en vez de entrenar lo que debiera, me salen compromisos imprevistos como si de setas se trataran.
No sigo con asiduidad los boletines de astronomía, pero tal vez es que hay alguna conjunción de planetas que afecte especialmente a los entrenamientos programados y yo sin saberlo.
Quizá se trate de alguna reacción alérgica a los gránulos de polen primaveral que ya nos están invadiendo o simplemente sea fruto del azar, pero realmente mi agenda se está volviendo loca.

Dejando de lado mis dudas y suposiciones y ciñéndome estrictamente a los datos, lo cierto es que esta semana no he salido ni un día a correr. Me he tenido que conformar con una furtiva visita al gimnasio entre reunión y reunión. También he podido asistir a una de las clases del cursillo de natación que estoy haciendo, pero eso no creo que cuente como entrenamiento de cara a la próxima carrera.

No recuerdo si he explicado que ahora también estoy aprendiendo a nadar. En todo caso esto merecería no ya una entrada en este blog, sino un blog entero, pero ahora mismo ya tengo bastantes frentes abiertos, así que de momento quedará en el tintero.

También he aprovechado un hueco para visitar a un fisio por primera vez en toda mi vida. Mi intención era que me echara un vistazo a mis esforzadas piernas, que más vale prevenir que curar, aunque no fue realmente así.
Comenzó la visita con un cuestionario médico típico: alergias, intervenciones quirúrgicas, etc. y posteriormente me hizo desnudar y me reconoció -no es que me conociera previamente, sino que me hizo una exploración médica- concluyendo que tengo una pierna un poco más larga que la otra, que tengo una rotación en la cadera y que posiblemente tengo la espalda un poco desviada. Según su dictamen, todo esto hay que controlarlo pues puede producir lesiones en un futuro. Jo, ¡Si lo sé no vengo!.
Le hice saber que me estaba preocupando y me dijo que todo eso era "normal". ¿¿Normal??, pues vaya con la normalidad. ¿Cómo serán los "no-normales"?.
Finalmente me da un masaje en las piernas y concluye que, a nivel muscular, estoy bien. Sin sobrecargas dignas de mencionar.
Finalizo la visita con el abono de los honorarios y con la recomendación de que me haga radiografías para poder estudiar más en profundidad la asimetria de las piernas y la espalda.
Definitivamente no era lo que me esperaba de la visita al fisio, pero la realidad es la que es.

Este próximo fin de semana se presenta más tranquilo a priori, aunque la agenda tiene una inquietante entrada en forma de cena, cine y copa para el sábado por la noche, que mucho me temo que va a afectar al domingo por la mañana. De todas formas el domingo tengo planeado acercarme a un punto del recorrido del maratón y espero llegar cuando todavía haya corredores, por lo que no me voy a poder levantar a las tantas.

Antes de eso, la misma mañana del sábado, tengo cita con mi Maestro y me imagino que tiene pensado darme una tunda que se me van a acabar las tonterías.

Seguiré con interés la evolución de mi agenda aunque, de momento, la semana que viene ya tiene dos imprevistos endosados. Tal vez aproveche mi visita al traumatólogo para que también la radiografíen a ella.

Quien con niños se acuesta...

20 marzo, 2006 · 10 comentarios


Esta semana mis obligaciones paternales me han tenido más ocupado de lo normal.
Las tardes se han convertido en un ir y venir de casa al colegio y del colegio a casa. Meriendas, baños, parques y actividades extraescolares se han convertido en los protagonistas de mis tardes, mandando a hacer puñetas mi plan de entrenamientos.

Se podría pensar que eso me molesta y que soy uno de esos hombres que no colabora ni en las labores del hogar ni en el ciudado de los hijos. Modestamente afirmo que nada más lejos de la realidad.
Lo que pasa es que los horarios de las actividades deportivas de mi cónyuja y los míos están muy bien sincronizados y eso nos permite realizar nuestras sesiones deportivas y atender a los quehaceres habituales de cualquier familia con hijos con bastante desahogo.
Es cuestión de organizarse.

El problema ha venido cuando mi cónyuja se ha marchado tres días fuera por motivos de trabajo y mi tranquila morada se ha convertido en el "Camarote de los Hermanos Marx".

La verdad es que la semana no empezaba muy bien, pues una pequeña molestia aparecía el lunes por la tarde en mi ingle izquierda y me ha acompañado en mi ir y venir a los lugares mencionados hasta el jueves que se fue tal como vino, sin avisar. Es evidente que el descanso forzado de estos días me ha venido de perlas.

Yo achaco esta molestia al tute del domingo en bicicleta. Después de todo el invierno haciendo salidas de subsistencia, me metí cerca de 60 kms de BTT entre pecho y espaldas y tal vez me pasé un poco.

Por fin llegó el viernes y ya con mi cónyuja a los mandos en el puente de la nave estelar Enterprise, me calcé las zapas y me di una vueltecilla para poner otra vez la maquinaria en funcionamiento. 45' por el parque fluvial del Besòs fueron suficientes para recuperar sensaciones. Definitivamente la molestia de la ingle ha desaparecido y esperemos que no vuelva.
De vuelta a casa cogí hora en un gabinete de fisios para que me den un repaso a los servos que con tanta carrera y tanta bici, más vale prevenir.
Nada más entrar por la puerta de casa suena el teléfono. Es mi hermano para quedar para la mañana siguiente para ir a correr. ¡¡Venga que no decaiga la fiesta!!.

El sábado nos encontramos a las 8:30 y corremos otros 45' esta vez por el Paseo Marítimo de Badalona.
Para haber corrido el viernes por la tarde estaba cansado y las piernas respondieron bien.
La mañana está fresquita y el viento es bastante molesto. Por suerte la vuelta se hace a sotavento y eso ayuda un poco.
Esperemos que cambie el tiempo para la maratón del domingo que viene, porque de momento la cosa pinta bastante mal.

Nubes negras

13 marzo, 2006 · 12 comentarios


El sábado de nuevo me reuní con mi Maestro Alfons, para seguir con mi entrenamiento para en un lejano futuro poder ser considerado caballero Jedi.

En alguna ocasión ya he metido la pata por bocazas pero veo que no aprendo. El jueves le escribí un mail contándole a Alfons mis "tiempazos" en la sesión del miércoles y ante semejante rendimiento deportivo, programó para el sábado una nueva sesión de "Avance", o lo que es lo mismo, apriétate los machos que te voy a deslomar corriendo piltrafilla.

La sesión iba a transcurrir por un parque urbano de Cerdanyola que mide 2000 metros de punta a punta. El perfil no es llano ni mucho menos. Tienes sus subidas y sus bajadas y si se recorre en el otro sentido tiene sus bajadas y sus subidas.

Al encontrarnos a las 8:00 AM, me comenta lo que tiene previsto para esa sesión: un parque de calentamiento, dos parques a "ritmo de umbral", un parque de recuperación, dos parques otra vez correcorrequetepillo y un parque de enfriamiento.

Yo de matemáticas no estoy muy fuerte, pero enseguida llego a la conclusión de que 14 quilómetros son demasiados para mi cuerpo y todavía más si hay 8000 metros de carrera matapiltrafillas.

Le hago saber mis dudas e inquietudes y me responde con su frase de siempre: "venga, que tú estás hecho un campeón". Como no nos ponemos de acuerdo respecto a mi capacidad atlética, zanja la conversación con un inquietante "bueno, ya veremos".

Los 2000 metros de calentamiento acaban antes de lo que me hubiera gustado y empieza la fiesta.
Si el miércoles los 2000 metros de carrera rápida se me hicieron largos, estos 4000 metros me parecen más del doble. Correr por tierra, con sus piedras sueltas, sus subidas y bajadas y sus mosquitos primaverales que te vas tragando, no ayudan mucho a concentrarte en la carrera.
Aún así, hago un tiempo más que prometedor de 18'54" (9'22" y 9'32") a un paso de 4'44" por km.

He logrado acabar los 4000 pero estoy fundido. Empezamos la recuperación a trote cochinero y mientras mi Maestro me va felicitando, en mi cabeza se va formando una conspiración que no puedo controlar. Mi mente se ha sublevado y se niega a que mi cuerpo vuelva a hacer este esfuerzo. Por más que intento convencerla de que esto es bueno, que hay que entrenar, no hay manera. Supongo que en nuestro cerebro debe haber algún mecanismo de protección contra "usuarios suicidas y/o torpes" y se me ha activado.

Me da por pensar que el cuerpo humano es sabio y que cuando mi mente se niega a hacer ese esfuerzo por algo será. Veo esta negación como una especie de aviso antes de que algo se termine de romper y lo último que quiero es lesionarme. ¡Eso ya es la puntilla!.

Le explico la rebelión a mi Maestro y empezamos a negociar una vuelta más pequeña cuando acabemos los 2000 de recuperación.

No quiero rendirme a mis pensamientos sin dar batalla así que acepto una vuelta corta para terminar el entrenamiento. Esta vuelta finalmente mide 1350 metros y la hago en 6'23", lo que me vuelve a dar un paso de 4'44". Parezco suizo, no porque lleve sombrero tirolés que no pega mucho, sino por la precisión de la carrera.

Al final, como era de esperar, no se ha roto nada. He dejado que mi "mecanismo de protección" se salga con la suya pero no del todo, porque aquí mando yo, bueno, cuando no está mi cónyuja.

Mientras enfriamos, Alfons no para de felicitarme, de decirme que "estoy hecho un campeón", cuando en ese momento aparecen unos nubarrones negros en el horizonte de mi futuro, como no había visto en mucho tiempo. Sin inmutarse va y suelta la frase "el año que viene corremos la Maratón de Valencia". "¿¿¿¡¡¡Cómo has dicho!!!???, ¿¿¿He oido la palabra maratón???".

Me da la risa floja, pero cuando veo la cara de convencimiento que tiene, se me corta la risa de golpe. En ese momento recuerdo que es la misma cara que tenía cuando me dijo que íbamos a correr un duatlón y vaya si lo hemos corrido.

Definitivamente se avecina tormenta y de las buenas. Mi futuro se ve negro.

Estoy que me salgo

09 marzo, 2006 · 6 comentarios


Esta mañana me he levantado un poco más cansado de la cuenta. No es que cuando diariamente suena el despertador cerca de las 6 de la mañana uno esté para tirar cohetes, más que nada porque no son horas, pero hoy menos todavía.

No me dolía nada, ni tenía agujetas, ni cansancio muscular. Sólo era sueño, seguramente por acostarme más tarde de lo acostumbrado por escuchar el partido de Champions en la radio.
Para más INRI hoy tenía programada mi primera sesión de entrenamiento interválico -jo, como suena- y el cuerpo no estaba mucho por la labor, por lo menos de buena mañana.

La intranquilidad de lo desconocido me ha tenido todo el día un poco nervioso y dudando de si sería capaz de cumplir con la misión encomendada por mi Maestro Jedi Alfons.

Como introducción a este tipo de entrenamiento, me había prescrito la siguiente sesión:
  • 2000 metros de calentamiento.
  • 2000 metros a tope.
  • 2000 metros de recuperación.
  • 2000 metros a tope.
  • 2000 metros de enfriamiento

Seguro que a un corredor más experimentado esto le parecerá fácil y suave, pero es que estamos hablando de mí, Santi el Piltrafilla, si, ese que tenía como máxima “correr es de cobardes”, el mismo que empezó a correr hace sólo 32 días, por lo que la intranquilidad creo que estaba más que justificada.

Tras volver del trabajo y comer sigo teniendo más sueño todavía así que, como mis obligaciones de padre están cubiertas esta tarde, decido echar una cabezadita y luego ya saldré a correr.

Anque tengo sueño y el ambiente es más que apropiado, no consigo dormirme. No hago más que darle vueltas a la cabeza – en sentido figurado, no como la niña del Exorcista- con la leche de las series, así que me incorporo, me disfrazo de corredor y me voy a acabar con la faena cuanto antes mejor.

Ya tenía decidido ir al Paseo Marítimo de Badalona, así que llego, pongo a cero toda la electrónica que llevo encima y empiezo los 2K de calentamiento. Siempre me pasa igual, los primeros 300 metros de calentamiento me encuentro fatal, sin ritmo, como si mi cuerpo se rebelara y no quisiera correr. Suerte que, poco a poco, la cosa mejora y voy encontrando el ritmillo.

Lo bueno se acaba, así que llego al momento donde se supone tengo que apretar y lo hago lo mejor que puedo. Intento llevar un ritmo constante y lo más fuerte posible, pero teniendo en cuenta que debo llegar al final de la serie fuerte. “No vale fundirse los primeros 100 metros y luego andar”, me dijo mi Maestro.

Intento relajar los hombros y llevar una zancada larga y parece que lo consigo. Miro el GPS por primera vez y ya llevo 600 metros, “ya falta menos”. A lo lejos veo otro runner y parece que lo estoy pillando. Me niego a ponerme como meta adelantarlo. Esto va de hacer series. Las carreras otro día.

Cuando llevo 1200 metros lo adelanto a toda pastilla. Espero que no se pique, que no es mi intención, es que mi Maestro me lo ha mandado.

Poco a poco me olvido de él. Bastante tengo con bufar e intentar regularme, hasta que, finalmente, llego al final de la serie.

Ha sido dura, estoy fundido, pero no me paro y sigo corriendo en “trote cochinero”. Miro el cronómetro y alucino pepinillos: 9’09”. Un rápido cálculo mental y llego a la conclusión de que he hecho 2K a un paso de 4’35” por km.

Estoy eufórico pero enseguida me doy cuenta que todavía me faltan 6K por correr y 2K de ellos serán otra serie igual de infernal.

Aprovecho la recuperación para lo que se supone que está y casi sin darme cuenta ya estoy otra vez en el principio de la segunda serie.

Vuelvo a acelerar y esta vez parece que la serie no se me está haciendo tan larga. A lo lejos vuelvo a ver al mismo runner de antes que se ha dado la vuelta. Otra vez lo voy a adelantar. Se va a creer que todo el rato voy corriendo a este ritmo y no puedo evitar una sonrisilla hasta que mi Pepito Grillo particular me grita “a ver si estamos a lo que estamos”. “Sórdenes” respondo y cuido un poco más la técnica de la zancada que se estaba desmadrando.

Este paseo marítimo va paralelo a la vía del primer ferrocarril de España, Barcelona-Mataró, y yo por hacerle los honores llego al final de la serie bufando como una locomotora a vapor.
Miro el tiempo y 9’04”. Un poco más y clavo los tiempos de las dos series.

Ya sólo me faltan 2K a ritmo de “tranquisqueporhoyyahemoscumplido” hasta llegar al coche, donde me bebo un Isostar como un campeón, hago mis estiramientos y para casa.

Teniendo en cuenta mi bagaje como runner, estoy más que satisfecho con el entrenamiento de hoy.

Cuando se entere mi Maestro, seguro que me propone para Padawan.