Pues parece que lo encontré

15 octubre, 2007 · 6 comentarios


A ver cómo explico esto sin que parezca pretencioso ni exageramente optimista.

Resulta que el pasado martes por la tarde/noche tenía un ratito y me dije, "venga, va, vamos a dar una vueltecita". Esto en sí ya es noticia pues tener ganas de salir a correr sabiendo que voy a pasarlas canutas, pues ya hay que tener ánimos.

Como a esas horas el Parque Fluvial del Besós, que es por donde transcurren últimamente mis andanzas, frecuentemente malaventuradas, pues como decía, a esas horas ya está cerrado, así que me dirigí hacia la playa de Sant Adrià, pero por el centro de la ciudad, por un recorrido que hace algo así como más de 15 años, supuso mi primer encuentro con esto del "correr por correr".

En aquella época tiraban de mi, dos de mis mejores amigos del instituto Jaume "el pasti" y José "el puma", y digo que tiraban de mi porque era casi literal, pues mi estado de forma dejaba muchísimo que desear y con aquellas salidas poco a poco fui cogiendo la forma, aunque mi trabajito me costó pues no veas como corrían las dos bestias pardas.

Nada más salir de casa ya parecía que me encontraba bien, zancada larga, fácil, sin agobios, con pocas pulsaciones, veloz, en fin, que parecía que la cosa pintaba bien.

Después de 4 kilómetros, ya había llegado a la mismísima arena de la playa y me encontraba fráncamente bien, así que me di la vuelta y pa'casa que ya es la hora de cenar.

No se si fue por el hambre que tenía, pero llegué a casa en un periquete y más contento que un niño con zapatos nuevos, aunque a los niños de ahora no se yo si les emocionan mucho los zapatos, con un último arreón ya casi llegando a casa que me dejó más que contento.

Al llegar a casa, la sufrida cónyuja me preguntó que cómo me había ido y yo todo contento le dije "creo que he vuelto a encontrar el ritmo que perdí hacé más de un año".

Como sería la cosa, que al día siguiente mis suegros me comentaron que me habían visto corriendo por la calle pero que no les había dado ni tiempo saludarme pues cuando se dieron cuenta ya estaba demasiado lejos.

A ver cuanto dura esta euforia, pero lo más importante es que en los días posteriores no he tenido molestias en la pierna de marras, que me tuvo tocado durante tanto tiempo y que además me están volviendo las ganas de salir a correr. Seguramente una cosa está llevando a la otra.

Sssshhhhhhhhhhhtttttttttt!!!!!!!!!!!!

03 octubre, 2007 · 3 comentarios


Ya me lo decía mi madre: " en esta vida todo se acaba sabiendo" y para que el presunto futuro lector de estas líneas se entere por otro medio, estoy escribiendo esta confesión.

Fue en estas pasadas vacaciones de verano cuando, como quien no quiere la cosa, las zapas, la ropa de correr, el pulsómetro y la cinta para aguantarme el pelo, se colaron en la maleta. Por cierto, menudas melenas que luzco. Como dice mi Maestro Alfons, parezco Antonio Banderas en Desperado, supongo que se debe referir a los pelos y salvando las distancias en todo lo demás, ya que todavía no he encontrado a ninguna Salma Hayek que necesite ser salvada. En fin, seguiré buscando...



Bueno, a lo que íbamos, que me voy por los cerros de Úbeda (Jaén), que las zapas se colaron con disimulo en la maleta y ala, p'Almeria que vinieron. Allí no tuvieron gran faena, pero un día que debió de haber una gran conjunción planetaria, me puse el despertador y contra todo pronóstico salí a correr. Bueno, a lo que hice no se le puede llamar correr, correr, pero como mínimo sirvió para ver que mi antigua molestia en el bíceps femoral de la pierna derecha había desaparecido espero que para siempre. También me sirvió para confirmar lo que ya me esperaba: "estoy fatal de lo mio y parece que no haya corrido nunca" ¡Qué lejos aquellos tiempos de la Cursa de Bombers y el Bartolo!.

Desde esa primera intentona de retornar, las cosas han ido con poco orden y hasta que no hemos tenido los horarios familiares más o menos cuadrados para lo que resta de curso escolar, he ido saliendo a correr con poca continuidad y a salto de mata.

La noticia más importante viene ahora - redoble de tambores, please- que llevo dos semanas saliendo a correr tres veces por semana. Por favor, dígnese el presunto lector de estas líneas a hacer "la ola", porque la ocasión lo merece, sobre todo porque no me ha vuelto a molestar esa pierna que durante un año me ha tenido más mosqueado que un pavo oyendo una pandereta y que por fin parece que se ha ido con viento fresco a hacer la puñeta a otro lado. La pierna no, el dolor, jeje...

Ahora parece que los "midiclorianos" vuelven a sus niveles anteriores poco a poco, así que habrá que aprovechar y entrenar mientras dure la coyuntura actual.

De momento no me he puesto a entrenar con rutina, ni calendario, ni todas esas cosas que deben hacerse, pero como mínimo voy saliendo con regularidad y estoy entre 30 y 50 minutos paseando el palmito por esos mundos, con algún que otro arreón que dista mucho de poder ser considerado una serie, pero bueno, algo es algo...

Mi Maestro Alfons no está al día de estas aventuras pedestres, pues miedo me da que me busque una duatlón o un 10K o una media que con este hombre nunca se sabe. Mientras tanto va pregonando a los cuatro vientos con cierto retintín "Yo tenía una vez un amiguito que venía a correr conmigo...", lo que no sabe es que cualquier día de estos volverá a tener amiguito para ir a correr... esperemos.