De nuevo a la carga

06 marzo, 2006 ·

Todos sabemos que las sesiones de descanso son una parte importante en el entrenamiento, aunque a veces cueste de creerlo. ¿Pero cómo voy a mejorar echando la siesta? Pues doy fe de ello. Me explico.

El domingo por la tarde ya empecé a notar fuertes molestias en las piernas. Daños colaterales como consecuencia de la incursión en las tierras de Gondor, que por cierto, estaban llenitas de orcos disfrazados de duatletas. Cosas del carnaval, supongo.

Esa noche ya dormí fatal pues cada vez que quería darme la vuelta en la cama me despertaba con dolor en las piernas. Al levantarme el lunes por la mañana para ir a trabajar, casi me caigo de morros pues no podía ni andar.

Las contracturas del cuadriceps izquierdo y del gemelo derecho habían mutado en mis piernas y las habían convertido en dos palos de escoba. ¿Cómo voy yo a trabajar así?, pero, ¿cómo llamo para decir que no voy?

Empecé a caminar - es un decir- arriba y abajo por el pasillo de casa hasta que, poco a poco, se empezó a pasar un poco el dolor. Me acordé de las Historias de Santi Palillo y me tomé un espidifen que al cabo de un rato me hizo el efecto que se esperaba.

Así he pasado dos días inolvidables, sobre todo cuando tenía que subir o bajar escaleras.

El miércoles ya tenía decidido volver a los entrenamientos, pero haciendo caso de los sabios consejos de mi cónyuja, cambié la vuelta suave en bicicleta prevista por 1h35’ de siesta española. Si señor, una siesta de Padre Nuestro, pijama y orinal que me devolvió al mundo de los vivos, abandonando el de los zombies, sobre todo en los andares.

Dudo mucho que 1h35’ de siesta pueda considerarse como una sesión de Recuperación Activa, pero lo cierto es que me sentó de maravilla pues me acosté con molestias en las piernas y me levanté como nuevo. Si es que nuestros abuelos ya sabían lo que hacían con la siesta. Con razón los guiris, perdón, turistas extranjeros, cuando vienen a España alucinan.

El jueves por fin salí a dar la aplazada vuelta en bicicleta. Me sentía como el Piraña de Verano Azul, sólo me faltaba el helado. No hacía ni frío ni calor y la montaña ya empieza a oler a primavera. No estaba cansado pero el paseito fue relajado a un ritmo que me daba tiempo de ir mirando el paisaje tranquilamente. ¡Que bonito!

El viernes muy descansado y mejorado de mis daños colaterales, salí a correr. Pensaba hacer un trote ligero por terreno llano sin mayores pretensiones que las de ir estirando las piernas, pero los planes no siempre salen como uno los piensa, ya que después de calentar me empecé a sentir más fuerte que nunca. Iba corriendo sin esfuerzo y a pesar de no tener la sensación de ir rápido, los tiempos de paso eran muy buenos.
Tanto me emocioné que a los 25 minutos ya había llegado a mi Finis Terre particular, que no es otro que el Puerto Deportivo de El Masnou, que hasta el momento se me había resistido. Contento y satisfecho me di la vuelta y volví al punto de partida donde me di un homenaje de estiramientos y para casa. Allí descargué el track del GPS y corroboré que me estoy volviendo un machote.

El sábado tocaba salida con mi Maestro Jedi Alfons para una sesión de Farquaad. A pesar de lo temerario de haber salido a correr la tarde de antes, por la mañana no estaba demasiado machacado. Cometí el error de decírselo a Alfons y me obsequió con 1h5’ de sube-baja a los que le sobraron, para mi gusto, los últimos 10’. Otra vez me callo.

El domingo ya tocaba una salidita bicicletera con cara y ojos, así que volví a quedar Alfons bien tempranito. Esto de madrugar también los fines de semana es difícil de justificar, pero es lo que hay.
Tenía las piernas un poco cansadas del tute del sábado así que decidimos ir tirando y dependiendo de cómo nos encontremos decidir el recorrido.
Nada más empezar nos cruzamos con mi amiguete Jordi “Toti” Ribas, que baja de la montaña corriendo como si le persiguiese un león.
Este sí que es un campeón de los buenos. Creo recordar que fue medalla de bronce en un Campeonato de España de Maratón. Un torpedo de la pradera de mucho cuidado.

Intercambiamos saludos sin pararnos y seguimos subiendo montaña arriba. Para determinar el grado de cansancio acumulado nos cascamos un subidón por un rampote de órdago. Cuando acabamos de subir éste, nos subimos sin pestañear otro rampote conocido popularmente como “el matamachos”, tras lo cual decidimos por unanimidad que por hoy ya está bien de esfuerzos y nos vamos bajando despacito, charlando y recuperando hacia la salida.

En esta charla acabamos de decidirnos a participar en la Cursa de Bombers de Barcelona - 10kms - que se celebrará el 9 de abril próximo.
Realmente creo que nuestra salud mental deja bastante que desear, pues no hemos salido de una y ya estamos metidos en otra y además sin mucho tiempo para planificar la prueba.

Ahora sólo queda entrenar todo lo que se pueda entre siesta y siesta, eso sí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
12:05 p. m.  

Tocayo siento decirte que tú ya has sido abducido para la causa ;-)

Esos dolores de piernas a veces son muy puñeteros pero no resisten un Ibuprofeno calibre 600, después de eso lo mejor una buena siesta.

El Espidifen no me suena que lo tome yo, si acaso Feldene Flas, aunque creo que por casa tenemos un envase no caigo ahora para que sirve.

Suerte en la Bombers, en 2005 hice la Mercè en Barcelona y me encantó.

kebasha dijo...
12:14 p. m.  

Pues va a ser que sí, que de esta ya no me escapo :-)

Es que en mi casa el Ibuprofeno viene en forma de sobres de Espidifen y por eso me debo haber colado, pero vamos, que es lo mismo.
Un saludo.