Pues parece que lo encontré
Sssshhhhhhhhhhhtttttttttt!!!!!!!!!!!!

Ahora parece que los "midiclorianos" vuelven a sus niveles anteriores poco a poco, así que habrá que aprovechar y entrenar mientras dure la coyuntura actual.
De momento no me he puesto a entrenar con rutina, ni calendario, ni todas esas cosas que deben hacerse, pero como mínimo voy saliendo con regularidad y estoy entre 30 y 50 minutos paseando el palmito por esos mundos, con algún que otro arreón que dista mucho de poder ser considerado una serie, pero bueno, algo es algo...
Y dura y dura...
Hoy he vuelto a pasearme por este blog y realmente me he dado cuenta del tiempo que hacía que no publicaba nada. Lo que antaño fue un blog más o menos activo se ha convertido en un blog abandonado, así que cualquier día me lo okupan.
Lo más grave no es el tiempo que llevaba sin publicar, sino que este tiempo se ha correspondido con el que llevaba sin salir a correr. Como consuelo me queda que por lo menos he sido coherente con las intenciones que tenía cuando cree este blog "contar las peripecias de mis carreras a pinrel". No carreras, no publicación. Coherencia al fin y al cabo.
Bueno, pues como ya habrá adivinado el inteligente presunto lector de estas líneas, he vuelto a salir a correr. Concretamente este miércoles al volver a casa y a pesar de lo intempestivo de la hora, a las 19:45 estaba en la calle de nuevo, vestido de bombero-torero y dispuesto a arrastrarme por esos mundos de Dios.
Llevaba varios días con un gusanillo dentro que me iba diciendo que debería volver a correr un día de estos, pero la verdad es que no me veía con ánimos. Entre que ahora oscurece prontísimo, que todavía tengo algunas molestias en los isquios de la pierna derecha y un elenco de excusas dignas de cualquier político cuando se le insta a que cumpla el programa electoral, pues no encontraba el momento oportuno.
También he de confesar que tenía un poco de miedo a volver a salir y que las molestias de la pierna dijeran "aquí estoy yo piltrafilla", bueno en el supuesto de que la pierna hablara, claro está. Igualmente la evidencia que mi nivel de forma actual no es muy bueno, por decirlo de alguna forma suave, y que la ausencia corredora me iba a pasar factura en forma de sufrimiento y agujetas, también me frenaba.
Pero el miércoles todo cambió, me sentía pletórico y decidido a "morir matando", metafóricamente claro. Durante todo el día estuve pensando que al regresar a casa me iba a dar un homenaje atlético y, misteriosamente, no hubo ninguna conjunción astral que lo impidiera.
Ni estoy acostumbrado a correr por la noche, ni tampoco las calles llenas de coches eran el mejor lugar para el reencuentro, pero tengo que decir que disfruté y mucho.
Las molestias de la pierna siguen ahí, pero no se convirtieron en dolor ni en las subidas, que ya es mucho. Al final tendré que ir al médico, pero de momento aguanto. Durante los 45' que estuve dándole a la suela, me sentí bien, aunque, como siempre, de menos a más. Empezando bastante flojete y mejorando al transcurrir de los minutos, aunque sin tirar cohetes.
Las agujetas de ayer y de hoy son ¡magníficas!. Que gustito sentirte con las piernas cansadas y con esa sensación de haber trabajado. En el fondo debo de ser algo masoca.
Bueno, pues hasta aquí la historia de la reentré y espero ir volviendo poco a poco por mis fueros.
No puedor, no puedor...
Martes
A pesar de estar ya a mediados de septiembre, el calor era más que notorio y la humedad típica de estos lares no ayudaba mucho, la verdad. Así me dirigí al paseo fluvial del río Besós con el ánimo de correr durante unos 40 minutos, que eran de los que disponía, con una cierta calidad y al grito de "aquí ya se han acabao las mariconadas".
Con poco garbo, pues la cosa no está para tirar cohetes, me fui enfrentando a las primeras zancadas, esas en las que siempre me duele todo: la rodilla izquierda, el gemelo derecho y sobretodo la estrella de esta temporada... ¡¡los isquios de la pierna derecha!!.
Para presentar debidamente a la molestia estrella diré que desde la primera toma de contacto por el lejano mes de agosto en tierras cordobesas, he venido notando esa molestia en forma de pinchazo en la parte posterior del muslo derecho. Al principio no le presté mucha atención: "Esto va a ser un trozo de lechón indigesto", después le eché la culpa al chorizo y a las morcillas pero el dolorcillo no acababa de marcharse.
Ya de vuelta en casa y a pesar de haber dejado de consumir esos derivados porcinos presuntos causantes del mal, la molestia no se iba y la notaba incluso al andar. Tres aplicaciones de Feldene Gel bastaron para que desapareciese hasta que el martes regresó sin pedir permiso siquiera. Al parecer me ha tomado cariño, ciertamente no correspondido.
Haciéndome el despistado seguí trotando y cumpliendo más o menos con lo planeado. Los primeros 30 minutos, después del calentamiento pertinente, los hice a un ritmo un poco más vivo -casi parecía un corredor de nuevo, que no un corredor nuevo pues la edad no perdona- pero al emprender el regreso a casa, justo en una cuesta arriba que pasa por delante de un Hospital -¿sería una premonición?- el dolor dijo "aquí estoy yo piltrafila"y tuve que cambiar el trote cochinero por el paseo dominguero. Está claro que, sea lo que sea que le pase a la pata, le gustan las subidas lo mismo que a mí, o sea nada de nada.
Con este panorama, al acabar la cuesta arriba seguí trotando con un poco de cuidadín hasta recoger a la retoña en la puerta del cole. El dolor, al llegar al llano se volvió a mutar a molestia y sin más contratiempos pude supervisar los juegos infantiles de mi retoña en el parque.
Miércoles
Jueves
Viernes
¡Ay!, que días veraniegos más añorados...
El retonno

Hace ya bastantes días que quería subir el telón de este humilde blog y empezar a explicar los episodios, unas veces graciosos, otras no tanto, que han ido sucediendo durante el ya casi olvidado verano, pero por unas cosas o por otras se ha ido retrasando hasta hoy en que, ¡¡por fin!!, el gran día del retonno con la pantalla blanca del blog que me reta a ser cubierta de letras, una tras otra.
Un poco harto de esta abstinencia atlética, el pasado sábado me decidí a salir a correr, aunque temeroso de encontrarme con mi estado de forma real -nada que ver con la sangre azul- decidí salir solo y así no tener que pedir a nadie que me esperara.
Es evidente que la programación de una 1/2M para el próximo día 1 de octubre que había hecho mi Maestro Alfons, no es más que una quimera y deberá esperar a una mejor ocasión.
Para empezar a buscar esa forma física que tanto cuesta encontrar y tan poco perder - esto debe de ser algún tipo de maldición azteca- también he empezado a salir en bici por esas montañas a ver si detrás de algún matorral la encuentro, aunque me temo que voy a tardar un "ratito".
También en esto de la bici he reclutado para la causa a mi querida cónyuja y ya me ha acompañado alguna vez con su flamante bici en mis salidas montañeras con un resultado más que prometedor, casi amenazante diría yo, pues si en cuatro salidas que ha hecho lleva el ritmo que lleva, no tardaré mucho en tener que pedirle que me espere en las subidas. Tiempo al tiempo.



