1/2 de Barcelona - 19 días

21 enero, 2009 · 1 comentarios

Empiezo un nuevo cuaderno de bitácora con la cuenta atrás que me ha de llevar, esperemos, hasta la 1/2 maratón de Barcelona.
Ayer, faltando 19 días para el evento me dispuse a continuar con el entrenamiento siguiendo las siempre sabias indicaciones de mi Maestro Alfons.
Después de una cabezadilla reparadora en el sofá de casa, mientras "veía" un interesantísimo documental en el Discovery Channel, me desperecé, me vestí de torero y armado con el iPod salí a la calle.
Por cierto, yo que era un escéptico respecto al gadget en cuestión y que me parecía un MP3 cualquiera, debo confesar que es un portento de tecnología y que supera a cualquier otro cacharro de este estilo que yo conozca. La verdad es que no puedo estar más contento con él.
La tarde pintaba bien, 14º de temperatura y soleado, así que sin abrigarme demasiado me dispuse a hacer el progresivo que me tocaba. Lo que no me esperaba era el cambio repentino de climatología, pues se levantó un vientecillo bastante frío, que enseguida me hizo ver que me había equivocado con la vestimenta.
"Cremallera bien subida y palante, que aquí hemos venido a correr" me decía mientras me dirigía hacia el Parque Fluvial del Besós, pero hoy con intención de ir en el sentido contrario a lo que recorro habitualmente, es decir, en dirección contraria a la playa de Sant Adrià de Besós.
Los que me conocen saben de mi estado de despiste habitual y ayer... pues también. A pesar de tener la intención de ir hacia Santa Coloma de Gramenet, como los burros cuando se aprenden un camino sólo quieren ir por él, pues me equivoqué y volví a dirigirme hacia la playa. No crea el lector que me di cuenta enseguida y que rectifiqué inmediatamente, no, tardé más de 200 metros en darme cuenta que quería ir en el otro sentido. ¡¡¡Menudo merluzo!!!
La equivocación tuvo parte de recompensa pues cuando me incorporé en el sentido adecuado, lo hice justo detrás de una moza que también iba corriendo. A pesar de que mi Maestro me dijo "progresivo", tardé un ratillo en apretar el ritmo para dejarla atrás, pues el espectáculo desde atrás era bastante más distraido.
Tras un buen rato llegué a Santa Coloma de Gramenet y desde allí abandoné el parque fluvial y me dirigí hacia las más empinadas calles que separan Santa Coloma de Badalona con intención de hacer un poco de Farquad (Fartlek para los amigos).
Realmente el desnivel de esas calles es bastante fuerte y se hace realmente duro subirlas. Una vez arriba empieza la bajada que, si duro es subir, bajar no es descansar pero por lo menos ya estaba más cerca de casa.
Como todavía iba bien de tiempo, antes de llegar a casa tiré en dirección contraria y me marqué una miniserie que concluyó el entrenamiento en su parte dura, dejando la recuperación y estiramientos como guinda del pastel.
Para el jueves me toca entrenamiento con series - ¡¡glups!!- y para el sábado "tirada larga", con la intención de que empiece a ser larga-larga, que sinó no se como voy a llegar...

Vaya machaque

13 enero, 2009 · 0 comentarios


En las últimas entradas que he ido publicando en el blog, más bien a salto de mata, ya había expresado mi insensata intención de prepararme para mi primera media maratón.

Creo que ha sido más bien una decisión poco reflexionada fruto del calentón del momento y sin tener muy claro lo que realmente suponía para mi maltrecho estado de forma física.

Esta sobredosis de realidad me ha llegado en cuanto he pretendido empezar a correr con un poco de continuidad y he visto lo que se me venía encima. Sobra decir que mi admiración por los corredores que corren medias maratones y/o maratones, ha pasado de ser alta a estratosférica.

Un apartado especial, en el olimpo de los atletas -ya no me atrevo a llamarles populares- son los triatletas y dentro de esta especie de superdotados/masoquistas a los Ironman, entre los que presumo de tener a mi amigo Javi. Estos ya juegan en la "ChampionLí" de los deportistas. Mis reverencias más sinceras desde este humilde blog.

Toda esta perorata viene al pelo porque el lunes ya viéndole las orejas al lobo, me he puesto a entrenar en serio, siempre siguiendo mi táctica del mal estudiante que estudia para los exámenes el día de antes. Aún así el toro me pilla pero fijo...

Después de meditar y hacer acopio de fuerzas, me vestí de torero y a pesar de que ya había anochecido salí con el ánimo de correr durante una hora seguida. Aunque es más que evidente que el entreno se puede considerar como muy light para tener el objetivo de una 1/2, para empezar a tomar el ritmo algo es algo.

La tarde no estaba demasiado fresca así que me dirigí en dirección contraria a donde suelo salir a correr normalmente, pues he de confesar que eso de ir siempre por los mismos sitios a entrenar me acaba agobiando. Prefiero transitar por sitios que, aunque son de mi ciudad, no los recorro corriendo habitualmente.

El iPod como compañero y palante. Por el lateral de la autopista, llegué al centro de Badalona y seguí hacia Montgat. Una vez pasado el campo de fútbol del Badalona giré a la derecha a buscar el Paseo Marítimo. Hasta ese momento me iba encontrando más que bien, sorprendentemente fresco y relajado después del tute del día anterior con más de 35 kilómetros en bici por el Montseny con una buena dosis de subida y de nieve (hay crónica, vídeo y fotos en http://rigidchavalains.blogspot.com/ ).

El rato iba pasando y al llegar al Paseo Marítimo y girar en dirección sur, el viento se volvió frío y en contra, pero como no me quedaba otro remedio seguí palante con el ánimo alto pues ya iba en dirección a casa.

Justo a la altura de la estación de Renfe de Badalona se me planteaba la disyuntiva de "ruta corta y para casa que ya esta bien por hoy" o "ruta larga pasando por las chimeneas del Besós y que sea lo que Dios quiera". Un par de pinchacitos en el cuadriceps de la pierna derecha me hicieron dudar por un momento sobre si coger la ruta corta, pero al final seguí por el camino más largo a la espera de un pinchazo gordo que, por suerte, no llegó.

Así, como quien no quiere la cosa, llegué hasta la estación de Renfe de Sant Adrià de Besós y como ya faltaba poco para cumplir una hora desde mi salida, llamé la cónyuja para avisarle de que no estaba en urgencias, sinó que estaba corriendo todavía.

Tras la breve conversación telefónica, apreté un poco el ritmo pues ya se me hacía la boca agua con la ducha calentita que, con el frío que hacía, me estaba apeteciendo un montón.

La llegada a casa fue apoteósica con la sorprendente mirada de mis mujeres que no se podían creer que hubiera estado tanto rato a la carrera y más después de relatarles con pelos y señales el recorrido que había hecho. 1:15 corriendo a ritmo más bien cochinero, pero es el rato más largo que he corrido nunca.

Las siempre sabias palabras de la cónyuja no lo podían haber definido mejor: "Pero si estás en mejor forma ahora que cuando tenías 20 años".

Sin palabras...

Milles nocturnes de Cerdanyola del Vallès

21 noviembre, 2008 · 0 comentarios




Bueno, pues después de pensar que no iba a volver a estas movidas, parece ser que la cabra tira al monte y he vuelto a apuntarme a una carrera popular.

En este caso y con la influencia inestimable de mi Maestro, hice la inscripción a la XXII Edición de las Millas Nocturnas de Cerdanyola de Vallès.

Como su nombre bien indica, es una prueba que se hace de noche y la verdad es que eso la hace interesante. Pero vamos por partes...


Tras un par de mesecitos de entrenos más o menos regulares, mi Maestro ya vaticinó que participariamos en las Millas Nocturnas de Cerdanyola. Yo como siempre, sigo bastante reservón y miedica , así que no me veía volviendo a una carrera. Nunca me veo con suficiente nivel de preparación pero como tampoco tenía intención de ganar, pues al final me apunté y allá que nos presentamos.


Para los que no conozcáis Cerdanyola, os diré que a pesar de estar muy cerca de Barcelona, está justo detrás de la sierra de Collserola y por eso el clima es bastante más frío que en la costa. Por este motivo el tema de la ropa a usar durante la carrera iba a ser una incógnita hasta el último momento. Pertrechado con toda la ropa de correr que tengo y dispuesto a hacer todas las combinaciones posibles, llegué a casa de mi Maestro con tiempo suficiente para empezar a plantear la carrera.


Tras saludar a la familia y jugar un poco con sus hijos, nos fuimos a recoger los dorsales a la zona de salida. El tiempo era fresco y al llegar a la zona de salida me sorprendió gratamente ver el mogollón de gente que se agolpaba por la zona. Yo, sobra decirlo, ya estaba bastante acojonadillo de ver que se acercaba el momento.

Los "protas" antes de la carrera


Mientras se corrían las 2 millas, que son para los más pequeños -lástima, pues a mi ya me iba bien la distancia- recogimos los dorsales y empezamos a calentar un poco por los alrededores.

Cantidad de corredores de todas las edades hacían lo mismo y yo me volvía a preguntar lo de siempre "¿¿¿que co*o hago yo metido en estos fregaos???", pero ya era demasiado tarde para esta pregunta.

Como todavía faltaba bastante tiempo y para mitigar el nerviosismo -el mio claro, que mi Maestro está más que bregado en estas lides- volvimos a su casa a dejar la ropa sobrante, visitar el baño y así hacer un poco de tiempo.

La segunda llegada a la zona de salida ya era de verdad y nos despedimos deseándonos buena carrera y acordando la zona de encuentro... bueno más bien de espera, pues le iba a tocar esperarme un rato hasta que yo llegara a la meta... si es que llegaba.

Dan la salida y la calle cuesta abajo hace que la gente salga a toda pastilla. Recuerdo en ese momento las indicaciones de mi Maestro: "la salida hace bajada, así que a toda pastilla hasta que llegue la subida y allí a subir como se pueda". Todo esto estaría muy bien si no hubiera que dar dos vueltas al circuito y que la última subida se preveía demoledora.

Yo a mi rollo, adelantando gente y siendo adelantado por otros pero más o menos con los de mi nivel. Vamos... como en todas las carreras.

Acaba la primera bajada y llega la subida, así que empiezo a regular un poco pero es cuando empiezo a adelantar a bastante gente, que parece que se le está atragantando y eso que todavía falta un montón por subir.

El ambiente es genial con mucha gente animando por la calle. La noche está fresquita y según por la zona que se transite se nota como varía la temperatura del aire que se respira.

Aunque mi Maestro lleva toda la carga tecnológica encima (iPod, GPS, pulsómetro), yo esta vez sólo llevo el pulsómetro -raro en mí ir tan descargado- pero parece que se ha declarado en huelga de brazos caidos pues todo el rato marca 126 pulsaciones. Ni más, ni menos. En buen momento se dedica al zanganeo el "parato".

Tras una zona de transición más o menos plana, pasamos una zona dura de subida y vuelvo a adelantar a los que me pasaron en lo llano. Definitivamente parece que lo mio es subir...

Llegamos a la zona de meta y empieza la segunda vuelta. En la bajada le cojo la rueda -perdón por el símil ciclista pero ya se sabe - a dos corredores que me llevan al ritmo que necesito y que me va de maravillas para llegar a la zona de subida donde los dejo atrás sin remordimientos aunque agradecido por el rato que me han llevado enganchado a ese buen ritmo.

Ya falta poco y eso me da ánimos pues ya empiezo a estar cansadillo.

Tras una pequeñísima bajada, empieza la subida de la muerte, justo en el final de la carrera. Bueno, eso de la muerte es un exceso mío, pues realmente es sólo una calle cuesta arriba pero con bastante desnivel y muy larga.

Algunos corredores la suben andando y eso me da ánimos pues yo la subo bastante bien y vuelvo a adelantar a esos que andan y a algunos que corren también. Euforia pues ya casi lo tengo hecho.

Por fín, se acaba la subida y quedan pocos metros de ligera bajada hacia la meta.

Increiblemente todavía tengo fuerzas y me permito marcarme un sprint hasta meta donde entro más que contento.

41:50 de tiempo neto y el 119 de mi categoría, así que puedo darme más que por contento sobre todo con el canguelo previo a la carrera.

Recojo la bolsa del corredor y me dirijo al punto de encuentro donde mi Maestro lleva ya rato esperándome. Nos felicitamos por la carrera y para su casa rápido que la noche se está poniendo fría y no hay que resfriarse.

Recojo los bártulos y llamadita a la cónyuja para decirle que he llegado y que todavía estoy vivo.

En resumen, ha sido agradable volver a participar en una carrera a pesar de mis miedos y dudas previas, aunque realmente veo más difícil el tema de la 1/2 de Barcelona, que no sé como voy a ser capaz de llegar, pero esto ya se irá viendo más adelante.

Espero seguir reviviendo este maltrecho blog que en el 2008 sólo ha visto dos míseras entradas.

¡¡¡P'habernos matao!!!

Esto tira

26 septiembre, 2008 · 0 comentarios



Bueno, pues ya han pasado casi tres semanas desde que publiqué la última entrada y ya estoy aquí de nuevo.

Desde entonces hay poco que contar, básicamente que las cosas van siguiendo un camino extrañamente recto, impropio de mí, que soy más bien de altibajos en la Fuerza.

Con una puntualidad inglesa, los entrenamientos van sucediéndose tres veces por semana y sin rechistar. De la díscola pata izquierda que hace un tiempo me trajo por la calle de la amargura, sigo sin noticias y espero que sea pa los restos.

Ahora la distancia que corro en cada entrenamiento está escrupulosamente medida y así puedo cumplir con exactitud los encargos que mi Maestro me hace: "Chiquitín, hoy toca tirada larga", "Chiquitín, que hoy toca un progresivo", "Chiquitín, ponte las pilas que ya mismo empezamos con las series".


La medición de la distancia de entreno la hice un día con ayuda de la bici y así ya puedo salir a correr desde la puerta de casa sabiendo cuanto recorro y cuanto tardo. Vamos, física elemental aplicada al zapatilleo.

De momento mis carreritas se están limitando al Parque Fluvial del Besós, que para los que no lo conozcáis es algo así como un paseo marítimo pero en río. Lo tengo tan cerca de casa que puedo llegar a él corriendo desde mi propia puerta y eso me evita tener que coger el coche para desplazarme al paseo marítimo con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero.

Ya estoy deseando ponerme un poco más fuerte para poder ir de vez en cuando a correr por la montaña que es lo que más me gusta. Sí, vale, es mucho más duro que el paseo marítimo pero ya se sabe que la cabra tira al monte....

Eo, eooooooooooo..........

08 septiembre, 2008 · 0 comentarios





Cuando hoy he visto la fecha de la última entrada del Blog, he flipado bastante.

Resulta hace casi un año que no actualizo esto. ¡¡¡Cómo pasa el tiempo!!!

¿Qué ha pasado en este último año para tener el blog en barbecho?
Pues básicamente que he estado enfrascado en una vorágine laboral que me ha llevado por el camino de la amargura y de la cual espero haberme librado para los restos, porque casi acaba conmigo.

Con el propósito de enmienda por bandera, retomo el curso académico 0809, con la intención de volver por mis fueros, que aunque siempre han sido modestos, llevan un tiempo bajo mínimos e irreconocibles.

Después de un final de curso agobiante y unas vacaciones "como Dios manda", que me han servido para lo que tienen que servir: para descansar cuerpo y sobretodo mente, para engordar lo justo y disfrutar de la familia; vuelvo a la carga con intención de salir del pozo y ya he empezado a desempolvar las zapas.

Para este "retonno" estoy contando con la siempre inestimable ayuda de mi "Maestro" Alfons, que me está guiando nuevamente hacia la salida del reverso tenebroso de la Fuerza y me está planificando las sesiones de entrenamiento.

Así la semana pasada volví a salir a correr, estrenando para la ocasión unas zapas nuevas que compré en los USA y que van realmente de coña.

De momento sólo son pequeñas tomas de contacto, de unos 30' corriendo a "trote cochinero" pero mi "Maestro" ya me ha enseñado en el calendario cuando es la 1/2 de Barcelona, así que esto va cogiendo impulso.

Sólo espero que estas ganas que tengo de volver a hacer cosas sigan ahí y así poder empezar a marcar algún objetivo asequible en el calendario, que me vuelva a ilusionar y motivar para esforzarme.

Espero que no vuelva a pasar casi un año para volver a aparecer por aquí...

Pues parece que lo encontré

15 octubre, 2007 · 6 comentarios


A ver cómo explico esto sin que parezca pretencioso ni exageramente optimista.

Resulta que el pasado martes por la tarde/noche tenía un ratito y me dije, "venga, va, vamos a dar una vueltecita". Esto en sí ya es noticia pues tener ganas de salir a correr sabiendo que voy a pasarlas canutas, pues ya hay que tener ánimos.

Como a esas horas el Parque Fluvial del Besós, que es por donde transcurren últimamente mis andanzas, frecuentemente malaventuradas, pues como decía, a esas horas ya está cerrado, así que me dirigí hacia la playa de Sant Adrià, pero por el centro de la ciudad, por un recorrido que hace algo así como más de 15 años, supuso mi primer encuentro con esto del "correr por correr".

En aquella época tiraban de mi, dos de mis mejores amigos del instituto Jaume "el pasti" y José "el puma", y digo que tiraban de mi porque era casi literal, pues mi estado de forma dejaba muchísimo que desear y con aquellas salidas poco a poco fui cogiendo la forma, aunque mi trabajito me costó pues no veas como corrían las dos bestias pardas.

Nada más salir de casa ya parecía que me encontraba bien, zancada larga, fácil, sin agobios, con pocas pulsaciones, veloz, en fin, que parecía que la cosa pintaba bien.

Después de 4 kilómetros, ya había llegado a la mismísima arena de la playa y me encontraba fráncamente bien, así que me di la vuelta y pa'casa que ya es la hora de cenar.

No se si fue por el hambre que tenía, pero llegué a casa en un periquete y más contento que un niño con zapatos nuevos, aunque a los niños de ahora no se yo si les emocionan mucho los zapatos, con un último arreón ya casi llegando a casa que me dejó más que contento.

Al llegar a casa, la sufrida cónyuja me preguntó que cómo me había ido y yo todo contento le dije "creo que he vuelto a encontrar el ritmo que perdí hacé más de un año".

Como sería la cosa, que al día siguiente mis suegros me comentaron que me habían visto corriendo por la calle pero que no les había dado ni tiempo saludarme pues cuando se dieron cuenta ya estaba demasiado lejos.

A ver cuanto dura esta euforia, pero lo más importante es que en los días posteriores no he tenido molestias en la pierna de marras, que me tuvo tocado durante tanto tiempo y que además me están volviendo las ganas de salir a correr. Seguramente una cosa está llevando a la otra.

Sssshhhhhhhhhhhtttttttttt!!!!!!!!!!!!

03 octubre, 2007 · 3 comentarios


Ya me lo decía mi madre: " en esta vida todo se acaba sabiendo" y para que el presunto futuro lector de estas líneas se entere por otro medio, estoy escribiendo esta confesión.

Fue en estas pasadas vacaciones de verano cuando, como quien no quiere la cosa, las zapas, la ropa de correr, el pulsómetro y la cinta para aguantarme el pelo, se colaron en la maleta. Por cierto, menudas melenas que luzco. Como dice mi Maestro Alfons, parezco Antonio Banderas en Desperado, supongo que se debe referir a los pelos y salvando las distancias en todo lo demás, ya que todavía no he encontrado a ninguna Salma Hayek que necesite ser salvada. En fin, seguiré buscando...



Bueno, a lo que íbamos, que me voy por los cerros de Úbeda (Jaén), que las zapas se colaron con disimulo en la maleta y ala, p'Almeria que vinieron. Allí no tuvieron gran faena, pero un día que debió de haber una gran conjunción planetaria, me puse el despertador y contra todo pronóstico salí a correr. Bueno, a lo que hice no se le puede llamar correr, correr, pero como mínimo sirvió para ver que mi antigua molestia en el bíceps femoral de la pierna derecha había desaparecido espero que para siempre. También me sirvió para confirmar lo que ya me esperaba: "estoy fatal de lo mio y parece que no haya corrido nunca" ¡Qué lejos aquellos tiempos de la Cursa de Bombers y el Bartolo!.

Desde esa primera intentona de retornar, las cosas han ido con poco orden y hasta que no hemos tenido los horarios familiares más o menos cuadrados para lo que resta de curso escolar, he ido saliendo a correr con poca continuidad y a salto de mata.

La noticia más importante viene ahora - redoble de tambores, please- que llevo dos semanas saliendo a correr tres veces por semana. Por favor, dígnese el presunto lector de estas líneas a hacer "la ola", porque la ocasión lo merece, sobre todo porque no me ha vuelto a molestar esa pierna que durante un año me ha tenido más mosqueado que un pavo oyendo una pandereta y que por fin parece que se ha ido con viento fresco a hacer la puñeta a otro lado. La pierna no, el dolor, jeje...

Ahora parece que los "midiclorianos" vuelven a sus niveles anteriores poco a poco, así que habrá que aprovechar y entrenar mientras dure la coyuntura actual.

De momento no me he puesto a entrenar con rutina, ni calendario, ni todas esas cosas que deben hacerse, pero como mínimo voy saliendo con regularidad y estoy entre 30 y 50 minutos paseando el palmito por esos mundos, con algún que otro arreón que dista mucho de poder ser considerado una serie, pero bueno, algo es algo...

Mi Maestro Alfons no está al día de estas aventuras pedestres, pues miedo me da que me busque una duatlón o un 10K o una media que con este hombre nunca se sabe. Mientras tanto va pregonando a los cuatro vientos con cierto retintín "Yo tenía una vez un amiguito que venía a correr conmigo...", lo que no sabe es que cualquier día de estos volverá a tener amiguito para ir a correr... esperemos.

Y dura y dura...

15 diciembre, 2006 · 4 comentarios



Hoy he vuelto a pasearme por este blog y realmente me he dado cuenta del tiempo que hacía que no publicaba nada. Lo que antaño fue un blog más o menos activo se ha convertido en un blog abandonado, así que cualquier día me lo okupan.

Lo más grave no es el tiempo que llevaba sin publicar, sino que este tiempo se ha correspondido con el que llevaba sin salir a correr. Como consuelo me queda que por lo menos he sido coherente con las intenciones que tenía cuando cree este blog "contar las peripecias de mis carreras a pinrel". No carreras, no publicación. Coherencia al fin y al cabo.

Bueno, pues como ya habrá adivinado el inteligente presunto lector de estas líneas, he vuelto a salir a correr. Concretamente este miércoles al volver a casa y a pesar de lo intempestivo de la hora, a las 19:45 estaba en la calle de nuevo, vestido de bombero-torero y dispuesto a arrastrarme por esos mundos de Dios.

Llevaba varios días con un gusanillo dentro que me iba diciendo que debería volver a correr un día de estos, pero la verdad es que no me veía con ánimos. Entre que ahora oscurece prontísimo, que todavía tengo algunas molestias en los isquios de la pierna derecha y un elenco de excusas dignas de cualquier político cuando se le insta a que cumpla el programa electoral, pues no encontraba el momento oportuno.

También he de confesar que tenía un poco de miedo a volver a salir y que las molestias de la pierna dijeran "aquí estoy yo piltrafilla", bueno en el supuesto de que la pierna hablara, claro está. Igualmente la evidencia que mi nivel de forma actual no es muy bueno, por decirlo de alguna forma suave, y que la ausencia corredora me iba a pasar factura en forma de sufrimiento y agujetas, también me frenaba.

Pero el miércoles todo cambió, me sentía pletórico y decidido a "morir matando", metafóricamente claro. Durante todo el día estuve pensando que al regresar a casa me iba a dar un homenaje atlético y, misteriosamente, no hubo ninguna conjunción astral que lo impidiera.

Ni estoy acostumbrado a correr por la noche, ni tampoco las calles llenas de coches eran el mejor lugar para el reencuentro, pero tengo que decir que disfruté y mucho.

Las molestias de la pierna siguen ahí, pero no se convirtieron en dolor ni en las subidas, que ya es mucho. Al final tendré que ir al médico, pero de momento aguanto. Durante los 45' que estuve dándole a la suela, me sentí bien, aunque, como siempre, de menos a más. Empezando bastante flojete y mejorando al transcurrir de los minutos, aunque sin tirar cohetes.

Las agujetas de ayer y de hoy son ¡magníficas!. Que gustito sentirte con las piernas cansadas y con esa sensación de haber trabajado. En el fondo debo de ser algo masoca.

Bueno, pues hasta aquí la historia de la reentré y espero ir volviendo poco a poco por mis fueros.

No puedor, no puedor...

22 septiembre, 2006 · 2 comentarios

Martes

El martes por la tarde a pesar de que los compromisos familiares me tenían los horarios más apretados que la sección de oportunidades de El Corte Inglés el día de inicio de las rebajas, me vestí de bombero-torero y me dispuse a desgastar la suela de las zapas contra el todavía caliente asfalto.

A pesar de estar ya a mediados de septiembre, el calor era más que notorio y la humedad típica de estos lares no ayudaba mucho, la verdad. Así me dirigí al paseo fluvial del río Besós con el ánimo de correr durante unos 40 minutos, que eran de los que disponía, con una cierta calidad y al grito de "aquí ya se han acabao las mariconadas".

Con poco garbo, pues la cosa no está para tirar cohetes, me fui enfrentando a las primeras zancadas, esas en las que siempre me duele todo: la rodilla izquierda, el gemelo derecho y sobretodo la estrella de esta temporada... ¡¡los isquios de la pierna derecha!!.

Para presentar debidamente a la molestia estrella diré que desde la primera toma de contacto por el lejano mes de agosto en tierras cordobesas, he venido notando esa molestia en forma de pinchazo en la parte posterior del muslo derecho. Al principio no le presté mucha atención: "Esto va a ser un trozo de lechón indigesto", después le eché la culpa al chorizo y a las morcillas pero el dolorcillo no acababa de marcharse.

Ya de vuelta en casa y a pesar de haber dejado de consumir esos derivados porcinos presuntos causantes del mal, la molestia no se iba y la notaba incluso al andar. Tres aplicaciones de Feldene Gel bastaron para que desapareciese hasta que el martes regresó sin pedir permiso siquiera. Al parecer me ha tomado cariño, ciertamente no correspondido.

Haciéndome el despistado seguí trotando y cumpliendo más o menos con lo planeado. Los primeros 30 minutos, después del calentamiento pertinente, los hice a un ritmo un poco más vivo -casi parecía un corredor de nuevo, que no un corredor nuevo pues la edad no perdona- pero al emprender el regreso a casa, justo en una cuesta arriba que pasa por delante de un Hospital -¿sería una premonición?- el dolor dijo "aquí estoy yo piltrafila"y tuve que cambiar el trote cochinero por el paseo dominguero. Está claro que, sea lo que sea que le pase a la pata, le gustan las subidas lo mismo que a mí, o sea nada de nada.

Con este panorama, al acabar la cuesta arriba seguí trotando con un poco de cuidadín hasta recoger a la retoña en la puerta del cole. El dolor, al llegar al llano se volvió a mutar a molestia y sin más contratiempos pude supervisar los juegos infantiles de mi retoña en el parque.

Miércoles
El despertar del miércoles fue bastante típico, aunque al sueño y a los bostezos habituales se les añadió un cansancio muscular en las piernas que me hicieron creer que había entrenado "con intensidad", aunque quizás excesiva...

A lo largo del día esas molestias se fueron convirtiendo en agujetas y a partir de media mañana, los primeros pasos al levantarme de una silla eran parecidos a los de un pésimo imitador del admirado Chiquito de la Calzada. Esta mutación en los midiclorianos se mantuvo durante el resto del día, acompañado a veces de un gemido de "no puedor, no puedor..." que delataba mi penoso estado físico.

Por la noche recibí una llamada telefónica de mi Maestro Alfons y estuvimos comentado el cambio de fechas para la 1/2 M de Sant Cugat donde pretende que lo acompañe y que ahora parece ser que se celebrará el 29/10. Ya veremos si llego a esa movida con perspectivas de acabarla... antes de que acabe conmigo.

Jueves
Bastante recuperado pude retomar mis gráciles andares y ahora sólo ando como Chiquito a voluntad. Durante el día la mejoría siguió y hoy...

Viernes
La recuperación es prácticamente del 100% y ya estoy pensando en que mañana sábado, si los restos de Gordon no vienen a tocar las narices por el NE peninsular, voy a ver qué aspecto tiene el Paseo Marítimo de Badalona a El Masnou dándome unas carrerillas por el lugar, ya que desde este verano no lo visito, aunque en aquellas ocasiones la sombrilla, la tumbona y las bolsas que llevaba colgadas no me permitían correr mucho que digamos. Además las chanclas playeras tampoco hubieran ayudado mucho.

¡Ay!, que días veraniegos más añorados...

El retonno

15 septiembre, 2006 · 2 comentarios



Hace ya bastantes días que quería subir el telón de este humilde blog y empezar a explicar los episodios, unas veces graciosos, otras no tanto, que han ido sucediendo durante el ya casi olvidado verano, pero por unas cosas o por otras se ha ido retrasando hasta hoy en que, ¡¡por fin!!, el gran día del retonno con la pantalla blanca del blog que me reta a ser cubierta de letras, una tras otra.

Bueno, vamos a dejarnos de rollos y cursilerías y vamos a lo que vamos ¿no?.

Las vacaciones de verano me han sentado de maravilla. No me imaginaba que las necesitaba tanto hasta después de echarme unas cuantas siestas y seguir tan cansado como si no las hubiera echado. ¡Que memorables modorras de mediodía cuando, con la barriga bien llena buscaba el camino de la cama!. ¡Ay!

Como recuerdo de los buenos momentos estivales pasados, me he traido a casa un souvenir del cual no me separo ni un momento: 2 kilos de grasa abdominal fruto de mis escarceos con el cochinillo ibérico, los chorizos, los dulces artesanos y esas comidas "light" con las que nos ha obsequiado mi suegra con su mejor intención.

Para los que vivimos - o tal vez tendría que decir malvivimos - en una ciudad, es todo un acontecimiento ver lo bien que se vive y que se come en los pueblos. Bueno..., bien, bien, lo que se dice bien... Lo cierto es que tienen unos productos naturales que en las urbes no los vemos ni en pintura y mucho menos los catamos y que, año tras año sorprenden a mis papilas gustativas y transforman a mi apolínea figura.

Aparte de las comidas insensatas, las cervecitas furtivas y las siestas de "padrenuestro, pijama y orinal", el verano en lo deportivo ha supuesto un hallazgo sorprendente, pues he descubierto que mi sufrida cónyuja es capaz de ponerse las zapas y salir a trotar conmigo, al principio alternando correr y andar, pero al cuarto día ya manteniendo un más que admirable "trote cochinero", bien propio de las tierras cordobesas por donde transitábamos.

Ya de vuelta al domicilio familiar, la principal actividad deportiva ha consitido en recorrer centros comerciales para volver a llenar la nevera que se hallaba en un lamentable estado de olvido gastronómico. También he incluido en la rutian de entrenamiento el levantamiento de bolsas de patatas y demás frutas y verduras.

Un poco harto de esta abstinencia atlética, el pasado sábado me decidí a salir a correr, aunque temeroso de encontrarme con mi estado de forma real -nada que ver con la sangre azul- decidí salir solo y así no tener que pedir a nadie que me esperara.

Como temía, mi estado de forma, ya de por sí poco brillante, es lamentable. Mientras me arrastraba por el paseo fluvial del río Besós, bufando como una locomotora de vapor, iba maldiciendo en arameo a los cochinillos de pata negra y a la cerda de su madre, a los chorizos y a la cuerda que los ató...

Es evidente que la programación de una 1/2M para el próximo día 1 de octubre que había hecho mi Maestro Alfons, no es más que una quimera y deberá esperar a una mejor ocasión.

Para empezar a buscar esa forma física que tanto cuesta encontrar y tan poco perder - esto debe de ser algún tipo de maldición azteca- también he empezado a salir en bici por esas montañas a ver si detrás de algún matorral la encuentro, aunque me temo que voy a tardar un "ratito".

También en esto de la bici he reclutado para la causa a mi querida cónyuja y ya me ha acompañado alguna vez con su flamante bici en mis salidas montañeras con un resultado más que prometedor, casi amenazante diría yo, pues si en cuatro salidas que ha hecho lleva el ritmo que lleva, no tardaré mucho en tener que pedirle que me espere en las subidas. Tiempo al tiempo.

Punto y aparte

19 julio, 2006 · 2 comentarios

"CERRADO POR VACACIONES"

Ahora que las tan ansiadas vacaciones de verano ya están a la vuelta de la esquina y esta temporada va tocando a su fín, parece un momento tan bueno como otro cualquiera para hacer un mini-balance.

Quien me iba a decir a mí, allá por los últimos días de enero cuando inicié este blog para contar las experiencias derivadas de esta estrafalaria y extravagante idea de ponerme a correr, que completaría todos los retos que ya llevo en mi mochila de la experiencia.

Estos seis meses han dado para mucho y más teniendo en cuenta que yo no corría ni para coger el autobús y que la última vez que había corrido fue en la mili hace ya... uff, demasiados años.

Si a la vuelta de mi primer "entrenamiento" -entre muchísimas comillas- alguien me hubiera dicho que iba a correr una duatlón de montaña, un 10K y una carrera de montaña de 24K, además sin daños colaterales, pues sencillamente le habría tachado de loco.

Mis objetivos han sido modestos, pero creo que el objetivo principal se ha cubierto con creces. El ocasional lector de este humilde blog se preguntará ¿y cual es ese "objetivo principal"?. Bueno, pues no era otro que PASARLO BIEN y que tras participar en una carrera me sigan quedando ganas de volver calzarme las zapas y salir a correr.

Ahora me retiro a mis dominios vacacionales hasta que la actividad laboral me vuelva a reclamar y aunque me llevo las zapas y la ropa necesaria para salir a correr, supongo que "calor" y "madrugar" van a ser dos grandes enemigos que me van a "obligar" a descansar.

¡¡Bendito descanso!! que pienso aprovechar para cargar pilas de cara a un próximo año que se presenta cargadito de nuevos retos. De momento mi maestro Alfons ya tiene un calendario secreto con una 1/2M y varios 10K, pero por ahora prefiero no agobiarme y seguir a lo mio: playita, siesta, gazpacho, familia y risas.

Con las maletas preparadas para la huida estival sólo me queda colgarle al blog el cartel de "Cerrado por vacaciones" y despedirme hasta la vuelta deseando que las merecidas vacaciones os aprovechen tanto como merecéis.

Esa bestia llamada Bartolo

· 4 comentarios


La bestia vista desde la habitación del hotel.


Viendo la pinta que hacía el perfil impreso en el folleto de la VIII Marxa al Bartolo, ya se intuía que la cosita iba a estar difícil, incluso antes de conocer al señor Bartolo en persona.

Al aterrizar en Benicàssim el sábado por la mañana y ver la pinta que hacía Monsieur Bartolo en persona, se confirmaron mis peores sospechas. Menudo montañón que íbamos a subir, o no...

En el mismo hotel estábamos alojados mi tocayo Santi Palillo, Frasi (de club42195) y un servidor junto con nuestros respectivos acompañantes. Tras los saludos y presenataciones de rigor, nos dirigimos a darnos un bañito a la playa y desde allí seguimos comentando la amenazadora silueta de Mister Bartolo.

Durante la posterior comida nos lo pasamos bomba explicando cantidad de anécdotas y luego nos relajamos dentro de lo posible con una siesta.
Los tres presuntos atletas nos reunimos para ir al centro de Benicàssim a recoger la bolsa del corredor, los dorsales y chips. Allí tuvimos la oportunidad de conocer en persona a la mismísima Jungla y a muchos otros corredores de los que no recuerdo el nombre. Sobra decir que mi tocayo Palillo estaba en su salsa charlando con un montón de gente, pues parece que tiene un don especial para conocer a todo el mundo.

Yo, como buen novato en estas lides, miraba los toros desde la barrera atento a los comentarios de los más expertos. "He entrenado a tope y quiero hacer 2:30", "pues este año yo lo hago en menos de 3:00 como que me llamo Bartolo", "La parte más chunga, las Agulles", "Cuidado con la segunda bajada que tiene unas piedras criminales". En fin, que cada cual iba dando su opinión y yo pensaba "Pues yo me conformo con acabarla y yastá".

Me sorprendió muchísimo el acusado interés en las marcas de muchos de los corredores "populares", pues en el mountain bike esto no pasa tanto y la gente va a las pedaladas a participar y a acabarla.

Tras la cena y un pequeño paseito por el Paseo Marítimo, nos dirigimos al hotel para intentar descansar hasta las 6:00 del domingo, hora en que habíamos quedado los tres para desayunar.

Tal vez fuera la cerveza de la cena o tal vez la falta de presión, incluso me atrevería a decir que la inconsciencia sobre lo que nos esperaba, pero la cuestión es que fue llegar a la habitación y, tras preparar los bártulos del día siguiente, caer en brazos de Morfeo hasta el toque de diana del despertador.

Me vestí y me despedí de mi amada cónyuja que, todo sea dicho, tenía una mala premonición sobre la dureza de la prueba y mis más que dudosas aptitudes en esto de la carrera a pie. "Prométeme que si te encuentras mal te retirarás" me había reiterado en días anteriores y yo como buen y obediente esposo que soy lo había prometido aún a regañadientes. Evidentemente la cara que tenía al despedirme de ella era de bastante preocupación.

Tras desayunar con varios atletas más en el comedor del hotel nos dirigimos hacia la salida donde SP volvió a saludar a más corredores. Este tío tiene una cartera de conocidos inagotable.
Después de buscar a Jungla por todas partes sin encontrarla, al colocarnos en la salida, es ella la que nos encuentra y nos saluda. Nos deseamos suerte en la carrera y cuando miro el pulsómetro ya estoy a 140 ppm. y eso que quería correr sin presión. Un minuto de silencio y cañonazo de salida.

Como mi tocayo se había comprometido ante mi preocupada cónyuja a ser mi ángel de la guarda durante la carrera, soy yo el que marca el ritmo, que es el que me gusta cuando me enfrento a una prueba desconocida: CONSERVADOR. Así salimos trotando como podemos, adelantando a los andarines y siendo rebasados por los que corren de verdad.

Llegamos al primer estrechamiento en el túnel que pasa bajo la AP-7, con su consiguiente embotellamiento y luego seguimos trotando cuesta arriba. El desnivel no es acusado y todavía se puede correr bastante bien, así que despacito pero vamos avanzando.

Se acaba la pista ancha y encontramos el primer embotellamiento serio pues todos tenemos que pasar por una fila de a uno al incorporarnos a una senda estrechita. La verdad es que agradezco este parón y aprovecho para recuperar. En este tramo se alternan trozos por pista estrecha y otros más anchos, donde SP vuelve a saludar a muchos corredores. ¡Vaya relaciones públicas que está hecho!

Primer avituallamiento y todavía estoy entero. Me zampo un plátano, media naranja y me bebo dos o tres vasos de Isostar. Allí coincidimos con Josep, que pretende hacer 3:30 y que es la referencia que deberíamos seguir para llegar a la meta sanos y salvos. Así se lo comenta SP y salimos del avituallamiento andando durante un buen rato. ¿Así se supone que vamos a llegar en 3:30?. Confiando en la reconocida experiencia temporal de Josep me pongo a rueda y así llegamos hasta un curioso indicador del Camino de Santiago donde SP nos hace una foto.

200 metros más alante se acaba la pista ancha y empieza lo bueno pues el camino se convierte en una especie de aproximación al Everest que nos obliga a trepar y escalar por piedras y por un sendero estrechísimo y muy técnico. Aquí es impensable correr pues escalar corriendo yo creo que no sé.

Varias veces me giro a ver si vienen tras de mi SP y Josep y no veo a ninguno de los dos pero aquí es imposible pararse pues no hay espacio para ello, así que sigo hasta que tras mucho rato llego al segundo avituallamiento a escasos metros de las antenas que coronan la cima de Herr Bartolo.
Me bebo 4 ó 5 vasos de Isostar, me saco una espina que inexplicablemente había llegado hasta el dedo gordo de mi pie izquierdo, me zampo un plátano enterito y compruebo que ninguno de mis dos acompañantes llega por lo que me empiezo a preocupar.

Al ratito llega Josep y al preguntarle por mi tocayo me dice que lo ha dejado a más de un kilómetro acalambrado y que seguramente debería retirarse allí mismo. La noticia me deja bastante perplejo pues no me había parecido que la subida fuera para tanto ni que mi tocayo estuviera mal a pesar de sus ya consabidos achaques.

Sigo mirando por el camino que va trayendo corredores y SP sigue sin venir. Josep me dice que se marcha y que si lo acompaño a lo que respondo que me espero a ver lo que pasa con Santi.
Nos despedimos y empiezo a desandar el camino en busca del náufrago Bartolístico al que encuentro al cabo de un rato. Me dice que viene fundido con unos calambres que paqué. Le intento animar explicándole que el avituallamiento está allí mismo y andando llegamos en un plis plas.

Cuando llegamos le paso un plátano, se hidrata y buscamos a las chicas de la Cruz Roja, donde una amable voluntaria le da unas friegas en las piernas con Reflex crema. Allí también hay un corredor con los talones llenos de ampollas reventadas al que le están poniendo yodo. Cuando ya marchamos de la ambulancia llega Rafa, conocido de SP (como no) que también ha tenido un percance.

A pesar de que Josep me había dicho que ya empezaba la bajada y que no había que subir hasta las antenas, la carretera sube y vaya que si sube para disgusto de mi maltrecho angel de la guarda. Suerte que es un repecho corto aunque empinado y enseguida empieza la bajada por una fabulosa pista ancha que me hace pensar en mi bicicleta querida pues la pista es perfecta para una bajada de esas que me gustan a mí.
A ratos andando (los más) y a ratos corriendo (los menos) vamos bajando hasta que llegamos a la carretera y al tercer avituallamiento. Allí le pregunto a una amable señora y me indica que estamos en el kilómetro 18. Bueno, ya falta menos.

Un pequeño enlace por carretera y empieza otro camino que, en un primer momento es un sendero llano y que, poco a poco, se va convirtiendo en una sucesión de piedras y escalones para poder superar un gran desnivel.
Tal y como veo el camino me doy cuenta de que SP las va a pasar canutas. Decido no agobiarle y dejarle que vaya a su ritmo así que tiro para adelante a buen ritmo. Durante el rato que comparto camino con otros dos corredores veo que debo estar más fuerte de lo que creo pues van con la lengua fuera y resoplando mientras yo voy bastante bien. Evidentemente los adelanto y llego arriba del todo como si tal cosa. Viendo el principio de la bajada me giro y grito "Venga Santi que ya empieza la bajada". Me responde el silencio por lo que deduzco que la cosita está fatal y que el tocayo está listo de papeles.

Me asomo al caminillo que lleva hasta la cumbre y poco a poco van subiendo corredores bufando. Viendo que SP no llega tomo asiento en una piedra. Al cabo del rato llega el corredor que en el avituallamiento 2 estaba siendo atendido de dos ampollas reventadas, le pregunto por "el niño del Reflex" y me dice que estaba sentado en una piedra descansando lo cual confirma mis sospechas de que las está pasando canutas.

Al rato aparece con la cara blanca como la pared y con una botella de agua en la mano que, al parecer otros corredores le habían dejado viendo la mala cara que hacía.

Descansamos un poquito y empezamos a bajar por una zona que ya nos habían advertido que estaba llena de piedras sueltas. La bajada es muy pesada pues tiene una inclinación impresionante y con las piedras sueltas se hace muy complicado bajar y los pies me empiezan a molestar.

Cuando llevamos muuuuucho rato bajando veo el cartel del kilómetro 20 por lo que empiezo a dudar que el tercer avituallamiento estuviera en el 18. Sea como sea ya se empieza a ver el avituallamiento extra de agua abajo entre campos de naranjos.

Penosamente conseguimos llegar abajo y nos hinchamos, sobre todo yo, de agua para el último tramo que debería ser llano hasta la playa pero todavía está lleno de obstáculos por saltar y caminos llenos de piedras que torturan a nuestros ya maltrechos pies.

Pretendíamos correr al llegar al llano pero la realidad es que SP parece una central eléctrica de los calambrazos que tiene en las piernas, así que seguimos andando hasta que llegamos a una valla que rodea un camping y que ya nos lleva hasta el Paseo Marítimo tras cruzar la carretera de entrada a Benicàssim. Los Policías Locales que cortan el tráfico para que podamos pasar nos dicen que nos quedan 400 metros hasta la llegada, así que corremos esa distancia, bueno, más que correr trotamos como buenamente podemos.

¡¡Por fin!!, ya se ve el arco de la meta y vemos a Pepi saltando loca de contenta al vernos llegar. Nos chocamos las manos sin dejar de correr y nos damos las gracias mutuamente por los momentos compartidos. ¡¡Qué bonito!!
A pesar de llegar a las tantas, los asistentes nos aplauden y la organización dice nuestros nombres por la megafonía "Santi & Santi, calamares asociados".

Nos dan bebida isotónica y nos cambian los chips por sendos diplomas. Pepi muy amablemente me deja su móvil por el que llamo a mi cónyuja y le digo que he llegado sano y salvo. Como estoy muerto de hambre me zampo un par de bocatas que amablemente me ofrecen mientras SP se tumba en un césped y Pepi le da un masajito.

Mientras nos dirigimos al coche vemos a Josep que ya está duchadito y limpito, nos saluda y quedamos para vernos en la comida posterior.

Podría explicar también cómo nos dimos un bañito en la piscina del hotel y nos quedamos como nuevos, bueno, nuevos, nuevos, lo que se dice nuevos... no, pero en buen estado de conservación.
También podría explicar lo bien que lo pasamos en la comida que organizó Jungla en Les Barraques (Felicidades a la anfitriona por su buen hacer, si señor...), con un montón de corredores más y que personalmente disfruté, pero casi que mejor lo dejo para otro día.

He tardado una semana en redactar esta crónica y con esa perspectiva que dan los 7 días de margen, creo que he empezado a asimilar esta prueba, con una organización magnífica y con un recorrido muy exigente pero por un entorno natural privilegiado y que creo que todos deberíamos de recorrerlo por lo menos una vez. ¡¡Hey, que he dicho por lo menos!!.




Terrible siesta post carrera y post comida en la playa de Benicàssim

Aki stamos

06 julio, 2006 · 2 comentarios


A pesar de lo que pueda parecer o de lo que algunos puedan llegar a pensar, todos estos días de semiausencia no los he pasado entrenando, aunque ya me gustaría.

Para los peor pensados también les aclararé que tampoco he estado permanentemente encerrado en casa sin atreverme a salir por miedo a lo que se me viene encima, aunque seguramente sería lo más sensato dados los calores que corren en este mes de julio que nos estamos tragando como podemos.

Tampoco es que mis midiclorianos hayan mutado a alguna variante antibloggera, que ya sería noticia dado mi evidente simplismo sanguíneo y que me hayan impedido escribir mis tonterías de siempre, no, que tampoco es eso.

La explicación está en un sprint hacia las vacaciones que ya me hubiera gustado ser Carl Lewis en sus mejores tiempos para hacer en menos de 10 segundos, con un mogollón de cargas laborales, familiares, atléticas, ciclistas y de otros tipos que tampoco vienen al caso, pero que me tienen alejado del teclado sin poderlo remediar.

En lo referente a la actividad atlética, que es el life motive de este humilde blog, pues sigue como siempre en lo esencial: Piltrafilleando por esos caminos de Dios y últimamente por esas montañas de Dios, pues estamos a cuatro días, sí cuatro, y yo con estos pelos, para la VIII Marcha al Bartolo.

Tengo que tener cuidado con lo que digo pues al igual que en el famoso anuncio de colchones donde tras pronunciar una palabra todos caen dormidos, cuando oigo la palabra mágica "Bartolo", me dan unas ganas de esconderme que paqué.

Entrenamientos lo que se dice entrenamientos, alguno potentillo ha habido con el Maestro Alfons y con mi "bródel" aunque menos de lo que debería.

Cómo será la cosa que para "darme ánimos" mi amadísima cónyuja de vez en cuando me pregunta con su dulce voz "¿Con lo que has entrenado como piensas correr tú 24 kilómetros el domingo?" y la verdad es que razón no le falta a la pobre, pues algunas sesiones más no me hubieran venido nada pero que nada mal.

Acabo de mirar la lista de inscritos en la web de maratoimitja y ya salgo con el 829. ¡¡A por ellos, oéeeeeeee!!

Tengo que agradecer a todos los que participáis de esta mi humilde historia y que habitualmente visitáis este blog, el apoyo que me brindáis y esos ánimos que estoy recibiendo. La verdad es que voy a necesitar esos ánimos y algunos más.

A los que participáis también en el Bartolo, sólo puedo decir que ya estoy deseando que llegue el fin de semana para conoceros en persona.

También estoy deseando que llegue el domingo, aunque se positivamente que me arrepentiré 1500 veces o más durante el recorrido con la típica pregunta de "¿Pero qué co*ones hago yo aquí sudando y sufriendo en vez de estar en la playita?", pero los que somos masocas creo que no tenemos arreglo, ¿verdad?
Prometo crónica de esas de la "muelte"

Allá vamos...

19 junio, 2006 · 3 comentarios


Después de andar unos cuantos días como loco buscando alojamiento para el fin de semana de la subida al Bartolo, con resultados negativos, todo sea dicho, al final la solución estaba más cerca de lo que pensaba, como suele pasar casi siempre.

Ahora se dice: "todo está en Internet". Así, que siguiendo los consejos de mi tocayo Santi Palillo y gracias a que la neurona me empezó a funcionar de forma inopinada, me dió por buscar en atrapalo.com y, voilà, apareció la habitación que tanto había estado buscando y para más inri en el mismo hotel que el susodicho tocayo.

Solventado el nada trivial tema del alojamiento, ahora sólo me falta entrenar un poco más que las fechas están encima y estoy más verde que un pepino antes de echarlo en la ensalada. Supongo que, conforme se vaya acercando el día D, me empezarán a entrar las urgencias y me lo tomaré más en serio, aunque quizás es que no me lo quiero tomar en serio.

Tal vez lo que quiero es pasar un fin de semana fuera de casa, con la familia, conocer en persona a un montón de amigos virtuales, echar unas risas y luego disfrutar del ambiente de la carrera, del paisaje, de la montaña y sus olores y dejar la presión de la competición para otro día que me venga más de gusto.

Quizás es que ya huelo las vacaciones y no me apetece meter más presión que la de acabar la prueba y divertirme todo lo que pueda.

Tal vez el objetivo sea ese y no todo lo demás pero, por si acaso, esta tarde voy a entrenar.

Creo que hoy el día ha amanecido filosófico...

¡Uy, cómo está esto!

08 junio, 2006 · 1 comentarios



¡Buff!, ¿Por dónde empiezo?
La verdad es que tengo el blog hecho unos zorros, con unos hierbajos de unas dimensiones más que considerables. ¡Esto parece la selva!
Espero que con esta pedazo de máquina de cortar el césped, igualita que la de mi admirado Forrest Gump, el trabajo me sea más llevadero y pueda acabar con el abandono en un periquete.

Los motivos de que esto se haya puesto así de malas hierbas y de telarañas no son otros que un cúmulo de circunstancias laborales y familiares que me han tenido más ocupado de la cuenta, aunque en esta época del año acostumbra a pasarme esto. ¿Será alguna alergia primaveral?

Aunque para lo que sí que he tenido tiempo ha sido para ir entrenando con más o menos asiduidad. He ido alternando bicicleta con carrera a pie y creo que la cosa no va mal, pues yo me veo más en forma que nunca.

En la última marcha ciclista que participé (la Cabrerés) acabé de los primeros y estuve todo el tiempo adelantando gente. Además me pareció más llevadero que otros años.

También en mis entrenamientos de runner me veo con más fondo.
Algunos días he salido a correr acompañado de la retoña con su bicicleta.
Aunque es una manera un poco extraña de correr, pues debo ir pendiente de ella, le he encontrado gusto a eso compartir ese tiempo juntos.

Para muestra, una tarde de hace un par de sábados decidimos ir a dar un paseo en bici/corriendo. Así salimos de casa con la intención de ir hasta el paseo fluvial del río Besós, pero al llegar allí nos fuimos animando y acabamos en el recinto del Fórum, donde la retoña se lo pasó en grande en un parque muy chulo que hay allí.
Entre ir y volver fueron casi 15 kms y algunos de ellos fueron a un ritmo bastante alto, pues cuando la moza pone un piñón pequeño en llano me lleva con la lengua fuera y casi no puedo seguirle el ritmo.

Aparte de estos episodios paterno-filiales que tanto me gustan y emocionan, también he salido a correr solo y con mi hermano, el cual no hay manera de convencer para que me acompañe al Bartolo, pero ya se sabe que más copula el burro por pesado que por guapo, así que como se descuide lo inscribo y me lo llevo, je, je.

El que lleva una temporadita un poco perdido es mi Maestro Alfons, que entre unos fines de semana que no está aquí y dos pequeñas intervenciones quirúrgicas en menos de un mes, está un poco fuera de juego. Suerte que está hecho un campeón y seguro que enseguida se recupera y vuelve a las andadas.

A ver, a ver..., creo que de momento no me dejo nada...¿no?
¡Ah, si! Casi se me olvida.
Resulta que este domingo me depilé las piernas. Pues vaya novedad dirán algunos y sobre todo algunas. Vaya gay dirán la mayoría.
La novedad está en el hecho de que es mi primera vez y las anécdotas han sido de lo más graciosas. Me ha recordado a la primera vez que me afeité la barba hace ya algunos lustros.

No es que me haya vuelto metrosexual a mi edad, o tal vez sí, no sé, pero ya hacía algún tiempo que me venía rondando por la cabeza la idea y desde el último revolcón bicicletero con rascada en la rodilla incluida me acabé de animar.

Recordando que el verano pasado me pegué dos buenas natas montando en bici con daños colaterales de consideración en ambas espinillas, me ha venido nuevamente a la cabeza la fatiguita que pasé para afeitarme los pelos adyacentes a las heridas y para evitarlo me he adelantado a las más que previsibles natas de este año.

No puedo alabar en este caso a mi cónyuja pues solamente me ha recomendado que vaya a que me hagan la cera (¡¡y un webo!!, con lo que eso tiene que doler), pues el resto de métodos son un rollo.

La verdad es que el método del barbero de Sevilla deja bastante que desear, así que seguiremos investigando con otros métodos, o igual doy por finalizada esta faceta y me dejo otra vez las melenas.

Mientras me decido, sigo con los preparativos para el Bartolo. Hoy, de momento, no he podido conseguir alojamiento pero lo sigo intentando.

Ahora voy a ver si consigo cargarme todos estos hierbajos...

Pues va a ser que...¡¡NO!!

18 mayo, 2006 · 2 comentarios





Lo que no puede, no puede ser y además es imposible.

Muchas veces me hubiera gustado estar en dos sitios diferentes al mismo tiempo y no me refiero a eso de estar en la luna de Valencia mientras estás en cualquier reunión de esas tan interesantes, por ejemplo, que eso está al alcance de cualquier piltrafilla.

Me estoy refiriendo a estar físicamente en dos sitios a la vez.
Ya sé que esta aspiración no es exclusiva mía y que a muchos nos gustaría tener esta habilidad. ¿A quién no le gustaría estar en el trabajo y estar entrenando a la vez? ¿O entrenando y durmiendo a la vez?. ¡Qué gozada!.
Incluso los señores de Hollywood han llevado este tema al cine, con más o menos acierto, pues ya se sabe que esto va a gustos.

He buscado afanosamente en Google a ver si encontraba alguna rutina de entrenamientos que me permita estar aquí y allá a la vez pero no he sido capaz de encontrar nada y eso que en el Google se encuentra de todo, pues nada, que no lo he encontrado.

¿Y a que viene este afán por el don de la ubicuidad? Bueno, realmente, cada mañana cuando suena el despertador me gustaría tener esta cualidad divina, pero después de tomar el café matutino se me pasa un poco.

La urgencia por encontrar una solución a ese problemilla de no poder duplicarse viene por la concurrencia de día y hora de dos eventos a los que obligatoriamente tenía que ir.

Desde hace un año mi retoña está entrenando para participar en la Mini-Cabrerès, que es algo así como la versión infantil de una de las más famosas marchas de bicicleta de montaña que se celebran en España.

Así para su sexto cumpleaños pidió como regalo una flamante bicicleta. "Pero que sea muntanbaic como la tuya, ¿eh, papa?". Sobra decir que el padre de la criatura removió cielo y tierra hasta encontrar una preciosa muntanbaic acorde con lo que la situación requería.


La muntanbaic a escala de la retoña

Los Reyes Magos también participaron del ambientillo trayendo expresamente desde Oriente y a lomos de un camello, un culotte para que las tiernas posaderas sufrieran lo mínimo posible con el trajín de los baches.

Conforme el día D se ha ido aproximando, han aumentado los entrenamientos e incluso un día hemos ido a la montaña con revolcón y arañazos en las rodillas incluidos, pero en ningún momento el interés de la retoña ha disminuido ni un ápice. Aquí quiero puntualizar que no he tenido la intención de forzar la situación ante el miedo a un posible rechazo por su parte. Prefiero que la lluvia fina vaya calando a que un chaparrón se transforme en riada y mande todo a tomar porsaco.

Por otro lado cuando mi Maestro Alfons me propuso participar en la duatlón, la única condición que me puso mi cónyuja fue que no se solapara con la movida bicicletera de la retoña. Sobra decir que yo tampoco estaba dispuesto a faltar a mi palabra y desilusionar a mi niña, pero por si acaso ya me habían marcado el terreno peligroso que no debía pisar.

Bueno, pues después de comprobar que la salida del duatlón era bastante tarde y que debía de ir de una punta a la otra de la provincia de Barcelona, he tenido que rendirme a la evidencia de que no tengo tiempo de ir a Vilanova i la Geltrú y después ir a L'Esquirol con mi niña. En realidad tiempo si que tengo de ir a un sitio y luego al otro. De lo que no tengo tiempo es de HACER LA DUATLÓN en Vilanova y llegar a tiempo a L'Esquirol.

Ante esta realidad no podía tomar otra determinación que anular la participación en la duatlón y dejarlo para mejor ocasión.

Como soy un poco chapado a la antigua, me da nosequé faltar a mi palabra y donde dije digo, digo Diego, así que he estado bastante disgustado por tener que decirle a Alfons que, va a ser que no. Lo que no me esperaba es que él también tuviera problemillas y que se estuviera replanteando su participación. Esto me ha quitado un peso bastante importante de encima, pues me hubiera sabido muy mal dejarlo colgado.

Es evidente que las cosas hay que planificarlas con un poco más de tiempo y orden, o se corre el riesgo de que salga un churro, como ha sido el caso.

Ante esta situación, he vuelto a la planificación original, pues ya se sabe que lo mejor es dejar que las cosas sigan su ritmo, y he hecho la inscripción para participar en la Cabrerés el domingo 21, donde estaremos si no pasa nada, más solo que la una pero con el ánimo de participar en una fiesta impresionante.

Sin perdón.

12 mayo, 2006 · 3 comentarios



Érase una vez que se era un apacible Piltrafilla que estaba descansando sentado tranquilamente en el sofá de su humilde morada junto con su cónyuja y su retoña.

No era una tarde muy diferente de otra tarde cualquiera y nada hacía presagiar los acontecimientos que se iban a producir en breve. En el televisor los tertulianos de un programa de telebasura se esforzaban en hacerse oir por encima de sus contertulios, pero en casa del Piltrafilla nadie les prestaba atención.

En la calle corría un viento bastante desapacible y quizás por eso, la familia del Piltrafilla, a pesar de los esfuerzos de los tertulianos televisivos, estaba refugiada en la lectura en el calor del hogar.

De pronto, sin previo aviso y sin motivo aparente, el teléfono sonó y al otro lado de la línea apareció la voz del Maestro Alfons con su característico saludo: "¿Cómo estamos Chiquitín?".

Pudiera parecer al lector no experimentado en cuentos y relatos piltrafilleros, que ese saludo así, sin más, resulta de lo más inofensivo, pero nuestro Piltrafilla ya estaba escarmentado y enseguida se puso en guardia con todas las luces de alarma encendidas.

Sería demasiado largo explicar con todo lujo de detalles la conversación entera, más que nada porque no hubo nada lujoso en los detalles, pero resumiendo fue algo así:
-"Bien, aquí en casa"

-"Oye que mi mujer ha hecho planes para el día 21 y no podré ir a hacer la Carrera de Collserola y como tú tampoco tienes claro lo de ir a la Cabrerés solo, pues he pensado que podríamos ir a hacer la Duatlón de Vilanova i la Geltrú el día 20".

-"¿¿Cómo dices?? (risas...) ¿Una duatlón el día 20? Si llevo un montón de días sin entrenar nada. ¿Pero tú ya sabes lo que estás diciendo?. Venga, que no está el horno para bollos...

-"Que sí hombre, que sí, que sólo son 4 kilómetros el primer sector y otros 4 kilómetros el tercer sector. Que eso lo haces tú con la gorra. Además no me irás a abandonar ¿no?, que me da palo ir solo."

Nuestro Piltrafilla intenta otra táctica de escaqueo a pesar del ataque a la fibra sensible:
-"Oye ¿pero tú no tenías un amiguete que te iba a acompañar a la duatlón?"

-"Bueno, más que un amiguete es uno que conozco pero prefiero que vayamos juntos. Ya sabes, ¡Shrek y Asno en otra trepidante aventura!. Además seguro que tu cónyuja no te pone ningún problema ¿verdad?"

Ante este ataque frontal bajo la línea de flotación, nuestro Piltrafilla hizo un último y desesperado intento:
-"Espera que se lo pregunto."

La cónyuja de nuestro Piltrafilla que había asistido atenta y sonriente a la conversación telefónica, con un leve movimiento asertivo firmó la sentencia para nuestro protagonista.
-"Oye, que vale, que voy contigo. Estarás contento ¿no?"

-"Pues sí. El lunes hacemos la inscripción. ¡¡Yuppi!!, Shrek y Asno de nuevo juntos"

Sobra decir que la tranquila tarde de nuestro Piltrafilla acabó aquí, dando pie a una vorágine de acontecimientos: mirar la web de la prueba, empezar el duro y largo pero inexorable proceso de mentalización, hacer la lista mental del material necesario, planificar las sesiones de entrenamiento en los días (escasísimos días me atrevería a decir) que faltan para la prueba, etc.

Lo que acabará pasando al final de esta historia está todavía por escribir y sólo el tiempo nos lo dirá, pero sirva este relato como muestra de que el movimiento pendular del columpio no tiene fin y que para salir del punto más bajo cualquier momento es bueno. Un empujon en la espalda y estamos de nuevo en la brecha...

En el columpio

09 mayo, 2006 · 4 comentarios




Esto de estar en el columpio es la leche.
Mientras estás arriba todo es fantástico, la vista es espléndida y todo es maravilloso, pero ¡ay amigo!... cuando el columpio está abajo, la cosa ya se ve más chunga, todo es oscuridad y no llega ni el menor rayo de sol y lo que es peor, parece que nunca vaya a llegar.

Supongo que cualquiera que lea esto se siente plenamente identificado pues todos, en algún momento, seguro que hemos tenido un columpio en nuestra vida, ¿verdad?.
Bueno, pues últimamente mi columpio se mueve a una velocidad de vértigo alternando temporadas de relajación, con tiempo para dedicar a mi familia, para salir a correr, para montar en bicicleta, para ir al gimnasio..., con temporadas llenas de todo tipo de obligaciones que no me dejan tiempo ni para rascarme, incluso durante el fin de semana.
Puestos a suponer, también supongo que es evidente que ahora mismo me encuentro en la posición menos favorecida de este movimiento pendular y de ahí mi lamentoso post de hoy.
Como no hay que mal que mil años dure (bruto, que eran cien años), me animo imaginando mi columpio a punto de volver a tomar impulso y subir parriba, porque el calendario avanza y los días no tienen compasión de este pobre piltrafilla que en menos que canta un gallo se va a meter en otro fregado de tres pares.
El tema está todavía un poco verde, pero si acaba cuajando ya explicaré la historia al completo que tiene miga.

Mientras tanto sigo esperando ese empujón que haga a mi columpio volar de nuevo.

Que la Fuerza te acompañe

02 mayo, 2006 · 7 comentarios

A pesar de estas celebraciones obreras del 1 de Mayo, mis midiclorianos han vuelto al trabajo y se han dejado de reivindicaciones laborales.
No se pueden quejar, pues la anterior semana ya se la habían tomado de fiesta anticipada, sumiéndome en una modorra (que no Gomorra) que me tenía un poco preocupadillo.

Esto de tener el nivel de midiclorianos por los suelos me ha ido bien para fortalecer los lazos familiares al aumentar las horas que normalmente les dedico. También me ha ayudado a descansar el cuerpo, que no la mente que ya se empezaba a inquietar "Eh, tu, Piltrafilla. ¿Qué haces que no entrenas?. A ver si ahora vas a perder la forma, con lo que cuesta ganarla.
- Mire usted señora mente, que es que tengo los midiclorianos de puente y paso de entrenar".

Por suerte la Fuerza ha vuelto a fluir en mí y las sesiones de entrenamiento de esta semana han vuelto a ser lo que solían ser: nada del otro jueves, pero por lo menos he salido a entrenar y he tenido buenas sensaciones.
He podido alternar sesiones de entrenamiento corriendo y sesiones en bicicleta a lo largo de la semana sin cascar en el intento.

¿Quién me iba a decir a mí que iba a poder correr 1:15 h sin tenerme que parar para quitarme las colillas de la lengua? Yo desde luego no daba ni un duro, o tres céntimos de euro, por mí.
Aún así, parece que este tiempo de entreno lo voy teniendo más o menos controlado y, si no hay novedad, esta semana algun entrenamiento será un poco más largo y a ver qué pasa.

Además de mis carreras, ahora estoy un poco más centrado en la BTT de cara al día 21 de este mes que se celebra una de las mayores marchas/concentraciones de España: LA CABRERÉS

4000 bikers, 8000 ruedas de tacos y un ambientazo "im prezionante" para recorrer los 60 kilómetros que este año nos ha preparado la organización. Esperemos que este año, al igual que el pasado no haya demasiado barro, o los 60 kilómetros sufrirán una mutación y se multiplicarán por 2. De todas maneras, haya barro o no, allí iremos a disfrutar, a sudar, a gritar y a reir.
Ya lo dijo el Maestro Yoda (no confundir con mi Maestro Alfons, Yoda es de los dos el más guapo)
"Mucho que aprender todavía tienes mi joven padawan"

Volumen

24 abril, 2006 · 7 comentarios

Después de unos días de vacaciones eminentemente ciclistas, he vuelto a las andadas, o mejor dicho, a las carreras, con el ánimo dispuesto a afrontar nuevos retos.

Mi Maestro Alfons es el encargado de ponerme la zanahoria delante del hocico logrando que, como buen burro que soy, siga persiguiéndola sin darme cuenta de que una cosa es perseguirla y otra bien distinta es alcanzarla.

Hace ya algún tiempo fabriqué un calendario al que, sin devanarme mucho los sesos, llamé "Calendario de los Piltrafillas" y donde mi Maestro y yo mismo hemos ido apuntando los diferentes eventos deportivos, tanto de carreras como de marchas ciclistas, que más nos apetecen realizar, a fin de ir consensuando los que haremos y los que no.

Después de la Cursa de Bombers, este calendario ha tenido un brote de eventos como si de acné primaveral se tratara: carreras de 10K, 1/2 M, han salido de la nada y se han plantado en los días que más oportunos les ha parecido. Mucho me temo que Alfons ha tenido algo que ver en todo esto, el muy ladino...
Debe ser que, viendo que no casqué en mi primer 10K, se ha creído que esto es jauja y ha debido de confundirme con un corredor de verdad al igual que le pasó al ingenioso hidalgo con los molinos de viento.

Aunque ahora me esté quejando, la verdad es que yo entro al trapo como un Vitorino de los buenos, sin que me enseñen demasiado la muleta y tardo poco en apuntarme a los bombardeos que haya, al grito de "si hay que ir se va". Debo ser de buena ganadería.

Con este panorama que se avecina, no me queda más remedio que ponerme las pilas y entrenar para esa epidemia de eventos que plagan nuestro calendario.
De momento ya he empezado a alargar las salidas y a intentar meter más volumen, aunque no creo que sea cuestión de decibelios sino de gónadas esto de ponerse a entrenar con dos pares... de narices.

El viernes, a trote cochinero, volví a retomar mis carreritas por el Paseo Marítimo. Pretendía no acelerarme y disfrutar del paisaje, volver a tener buenas sensaciones y testear las rodillas que son mi talón de Aquiles.
Con estas directrices me puse manos a la obra, bueno, fueron pies a la obra y empecé a correr. La tarde estaba nublada pero la temperatura era muy buena y el mar estaba hecho una piscina sin una ola.
Así, sin nada destacable seguí corriendo hasta que al llegar a la estación de Renfe de Montgat Norte, cuando me faltaban unos 10 metros para llegar, una muchacha de muy buen ver que estaba colocándose unos auriculares -supongo que se estaba ajustando el volumen- empezó a correr justo delante mío.
He de confesar que repentinamente perdí el interés por la playa, la arena, los surfistas -¡¡que no había surfistas, que no había ni olas!!- y por todo lo que me rodeaba. No puedo decir que perdiera totalmente la conciencia de mi alrededor pero la verdad es que perdí el interés por casi todo.

La referida compañera de actividad deportiva iba justamente a la misma velocidad que yo con lo que mantuvimos una distancia de unos 5 metros de forma estable durante 1 kilómetro más o menos hasta que se detuvo dando por terminada su carrera.
Quiero pensar que el hecho de que se detuviera se debió al cansancio y no a que notara mi mirada clavada en la nuca... o donde fuera, aunque es bien sabido que las mujeres tienen muchas más capacidades que los hombres y no me extrañaría que la hubiera notado.

Allí se quedó, con la melena morena al viento mientras yo me alejaba hacia mi destino. No me giré a mirarle la cara por vergüenza torera, pero puedo afirmar que tomé buena nota de la matrícula y de su volumen.

Comparado con este episodio, el resto de la salida no tiene el más mínimo interés.
Sólo añadir que las sensaciones fueron buenas, que las rodillas no se quejaron demasiado y que creo que no he perdido la forma en estos días de inactividad.

Sigo teniendo el Bartolo en mente, así que tendré que dejarme de matrículas y entrenar con el volumen a tope si quiero que deje de ser una utopía y se convierta en algo más real.